Soberania y federalismo
- LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA, DE CASTILLA Y SU SOBERANIA
- PACTO FEDERAL CASTELLANO
- Federando la nación Castellana
- “PROPOSICIONES” PARA UNA, CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA FEDERAL CASTELLANA
- EL FEDERALISMO DE UNIÓN, METODO CASTELLANO
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- El racismo del nacional-catolicismo http://www.kaosenlared.net/noticia/racismo-nacional-catolicismo
- Socialismo debe poner en primer lugar al ser humano más allá de las grandes obras http://www.aporrea.org/ideologia/n149481.html
- “Las razas no existen, el color sí” http://www.aporrea.org/imprime/a94242.html
(VIDEO) Probable última entrevista del General Müller Rojas http://aporrea.org/actualidad/n163424.html
- (VIDEO) ALBA Disco: Conciencia Socialista http://www.aporrea.org/ideologia/n150873.html
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LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA, DE CASTILLA Y SU SOBERANIA
El C.E.I.S. (Colectivo de Estudios de las Ideas de la Soberanía) en su búsqueda de todo lo que puede contribuir a enriquecer la soberanidad, se ve obligado a debatir todos los problemas de la nación Castellana
.
En efecto, solo el pensamiento libre, el razonamiento y la ciencia pueden permitirnos avanzar sobre la vía del humanismo castellano. Esta es una obra de opiniones entrecruzadas alternativas. Hoy, en la época del imperialismo unipolar globalitario esté a pasado de su riña encarnizada y violenta entre si mismo, a una coalición, al entendimiento y la cooperación bajo la tutela total de los Estados Unidos, el centralismo y la dominación de la finanza, no esta organizado de manera yuxtapuesto unos a otros como antes de 1945, actualmente esta en pirámide, bajo el control del imperialismo norteamericano.
Las cinco comunidades autonómas + Utiel y Requena de la nación castellana sometidas por la dominación centralista, viven dificultades sociales y económicas o sufren conflictos, devén buscar por ellas mismas los medios para resolver sus propios problemas, absteniéndose de toda espera ayuda orden u intervención de la finanza globalitaria, ó de chapuzas autonómicas españolas.
Necesitamos una sola fuerza plural del nacionalismo castellano, que deje a un lado radicalismos transnochados y tibiezas autonómicas varias. Una fuerza diversa nacionalista castellana, comunera que integre el centro izquierda moderado hasta la izquierda postcomunista y que ocupe el espacío abandonado, transformador ó si se quiere revolucionario, ese es, el espacio estrategico comunero del Estado federal castellano. Somos conscientes que todos los regímenes centralistas, de derecha o de izquierda... determinan la humillación y degradación del ser humano; y que sólo la federación es soberanía, cuando la persona se libera de todas las formas de centraslismo: alcanza por la federación integral la completa dignidad humana y su identidad y unificación nacional castellana.
La federación sin independencia (soberanía) compartida... ó plena es; centralismo autonómico. La independencia (soberanía) compartida... ó plena sin federación; es secesión. La secesión en cinco autonómias + Requena y Utiel, seis pedazos de la nación y el país castellano... divididos por los españoles de la derecha y de la izquierda, muestra a la evidencia que sólo podemos apoyarnos en la cultura y Civilización castellana... La teoría de la "centralidad" a no confundir con el centralismo, es respetable y hay que utilizarla cuando nos es venefica, sin olvidar que hace parte de la ciencia general de dominación centralista. Por eso defendemos la idea prealable de Federar Castilla, para Confederar España si los demás quieren una vivencia compartida de pueblos con identidad diversa a la que hay que fijar constitucionalmente legitimando nuestro nombre propio, Castilla. Los humanistas federales republicanos castellanos estaríamos orgullosos de pertenecer a una España plural, una España de mentalidad y vivencia federal europea, en la que lo común sea el respeto de la diversa ley del Pacto. Para creer en España, sólo exigimos que se termine el inmovilismo reaccionario y podamos vivir nuestra identidad y unidad nacional los castellanos. Y como no se nos permite vivir unidos a los Sancho/castellanos, compartiendo independencia (soberanía) y se nos escinde; tenemos que dejar la autonómia "juan-carlista" y de ser Quijote/españoles. Estas son las razones de nuestra estrategia comunera.
El humanismo castellano, ateo sin doctrina especifica y creyente con doctrina especifica, hoy exige llevar la segunda transición continua, hasta transformar la Constitución del 1978 desde la legalidad, por medio de la participación activa en Confederal, necesaria reforma que se apoya en la persona humana y su identidad nacional. No hay por qué ocultar nuestras aspiraciones identitarias de nacionalistas demócratas. Por lo tanto para nosotros se trata de afirmar la identidad y unificación nacional, como pueblo, que recupera su memoria historica y quiere ejercer nuestro derecho de decidir y disponer por si mismos. Lo importante es pues para la nación y el País Castellano, la estrategia de soberanía compartida... hata hacerla plena, con nuestra participación sin apartarnos en nada, ni en palabra y en hecho de la construcción nacional (máquina ó instrumento) del Estado Federal Castellano... la reforma general de la constitución del 1978 debemos proseguirla desde la legalidad; mientras esta aplique la movilidad de su institución hacia el humanismo y la reforma radical europea, nuestra participación es sólo para avanzar haciendo Castilla, porque aun escindidos y discriminados no dejamos de ser castellanos, y vamos cada día dejando más y más de ser españoles. ¿Los nihilistas de la "izquierda" centralista, solo juran por el interés de un "proletariado" mundial cada día menos numeroso, y la superioridad de la economía "centralizada socialista", cada vez mas obsoleta? Donde su modelo, esta por demostrar. ¿Ellos la izquierda centralista bien intencionada oponen una mundialización centralista de la economía y un pensamiento centralista de izquierda, a otro de derechas, creando una oligarquía de izquierdas, que acupa el Poder instutucional con su patron de derecha?
Actualmente, Castilla es el problema, porque está todavía negada dividida, impropiamente discriminada por los españolistas. Es primordial para la paz en la peninsula Iberica, que el sistema centralista español caiga y las diferentes naciones en conflicto con él, puedan mantener continuas negociaciones, para responder a los problemas compartidos de la pluralidad. La voluntad de identidad y unificación de Castilla debe ser el único criterio determinante. !Ahora bien, el centralismo autonómico rechaza toda distensión, y hoy con la segunda "transición" viene de dar una "Quijotera colusión bipartidista" muy centralista y peligrosa de la Constitución del 1978, !porqué! La mundializacion centralista de la derecha como la de izquierda se terminan juntando.
La visión actual divide el mundo en dos alternativas, la continental y la maritima: La potencia marítima hoy Estados Unidos, controla el conjunto de los mares abiertos.
La potencia continental, es Rusia. Que no tiene acceso importante a los mares abiertos.
El conflicto esta entre estas dos potencias. Durante todo el siglo 20 la potencia maritima a intentado, cercar lo más estrechamente posible a la potencia continental para impedirle un acceso a los mares, y hay tenemos los países... sumisos a la potencia marítima (entre ellos el actual Estado "casi-federal" español) que sirven ese proyecto, es una política de cerco.
Para eso definen, un "corazón de las tierras" (Asia central y Siberia), frente a un aro marítimo, (los Oceanos). Al margen de esas dos zonas, hay un aro interior o marginal, que es la zona de conflicto o tensiones.
Con el hundimiento de la Unión Soveética (potencia ideologíca). Asia central se independiza. Desde los atentados de 2001 los estadounidenses sean instalado militarmente en Asia central y en el Caucaso; ese aro interior o marginal es mucho más estrecho alrededor, de la potencia continental. Por primera vez en la historia contemporanea, la potencia marítima a entrado en el "corazón de las tierras". Poniendo la frontera entre el Kazakhstán, y las otras repúblicas de Asia central. Además de eso convirtiendo el Kazakhstán, en la zona de tensión clave entre las dos potencias.
Gran parte de la población de este país, es rusa. Los soviéticos instalaron su principal base de lanzamiento de cohetes civiles en ese país. Las fronteras de este han sido decididas por los soviéticos, eso significa que hay una reivindicación rusa sobre gran parte del territorio de ese país. Porque la zona habitada y desarrollada (útil) es muy estrecha (entre 300 a 500 Km), y largüisima, hasta Vladivostok. Es vital para Rusia que nadie alcance esa zona. Que desde la invasión francesa de Napoleón, a salvado al Estado Ruso. Al final del siglo 19, Inglaterra intento controlar todos los países del norte del Océano Indico, en respuesta Rusia acaba la conquista de Asia Central, poniedo su frontera al norte de Irán y Afganistán, que se mantiene mas o menos hasta el fin de la Unión Soviética. Con intentos de conquista del Afganistán y del Irán, tanto por parte de la potencia continental que marítima.
Hoy la potencia marítima tiene la oportunidad única de poner el pie o por lo menos la frontera en el "carazón de las tierras" y así, imponer o influir en la política de todos los estados del mundo y no solo en Rusia, que controla el "corazón de las tierras". Lo nuevo de la situación actual, es que una de las dos potencias, continental o la marítima; los EE.UU. puede acupar los dos lugares de esa visión estratégica global.
Para enterder todo lo que se ha explicado, hay que mirar un mapa circular, centrado en el polo norte, con los continentes que se abren en estrella o como una flor, en todas direcciones.
Las guerras de Afganistán, Irak, Cáucaso y las próximas, Irán o Kazakhstán... sirven ese proyecto o visión global. Y no solo el control del petróleo.
El federalismo de Castilla reivindica la alternativa continental, o sea ser de la Unión y la Federación europea, aceptar la Constitución y formar parte del Ejército europeo; estar, en buenas relaciones e incluso asociado a la República Federal de Rusia, que ella es, Europa, del Báltico a Vladivostok, del Polo Norte a Kazakhstán.
Actualmente la política centralista de guerra. Esta abiertamente bajo la tutela de los Estados Unidos, este busca llegar y ocupar el Centro de la Tierra, en la República Federal de Rusia pues nunca antes estuvo tan cerca de dicho Centro; por eso presiona a Europa para hacer entrar en la Unión Europea a la asiatica e Islámica Turquía. En Castilla no queremos ni Turquía, ni Marruecos, ni Otan, ni Cuarteles de mando sur o otras instituciones militares, que no sean las europeas, y las propias creadas por el Autogobierno Soberano de las diecisiete provincias del país castellano.
Estamos lejos de una visión soberana de respeto a la dignidad del ser humano y su identidad nacional, en los pueblos del viejo continente europeo. Los norteamericanos se han autoproclamado los dueños del mundo. La Unión Europea sólo les hace falta, como recurso auxiliar. Por eso reivindicamos una Europa Federal de las naciones y pueblos, con nuestro Ejército Europeo Independiente, y la Constitución Federal de las Naciones y Pueblos de Europa. Al egoismo sin limite de la oligarquía europea reduce el individuo en recurso humano mercancia, respondamos con la contundencia, la audacia... y si necesario la resistencia...
Las capas de la oligarquía castellana y europea, chovinista o apátrida según los casos, a reducido hace ya mucho tiempo la soberanía y la identidad nacional a su interés de clase, para así poder continuar manteniéndose a la cabeza del estado-nacion centralista y del estado-multinacional de la Unión Europea.
Las ciencias sociales son lo propio del individuo y la nación de Castilla, nuestra estrategia, es la soberanía compartida... hasta acerla plena, contra todo centralismo. !Incluyendo aquel manifestado en grupos , colectivos, ó partidos del nacionalismo castellano! El pueblo Castellano solo puede vencer su propio secesionismo autonómico "juan-carlista", combatiéndolo allí donde el está, para eso la gente castellana debe arrancar a su propia casta españolista la dirección de la nación castellana en cada barrio y pueblo.
Los trabajadores y patriotas, devén primero
erigirse por la participación democrática cotidiana en clases dirigentes de su propia nación, convertirse ellos mismos en nación, por negada y dividida que Castilla este hoy.
En la actualidad, juridicamente la Unión Europea es una Europa de los Estados. No hay que hacerse ilusiones de que deje de serlo durante bastante tiempo todavía. Lo que nos exige, transformar democráticamente dicha imposición y hacer realidad a Castilla Nación.
Hoy mas que antes, el concepto de País Castellano reposa en la soberanía del individuo, de los autoctonos indígenas nacidos, y aloctonos venidos que caracterizan el mestizaje de la persona y nación. En Cantabria, La Rioja, Castilla y León, Castilla la Mancha + Utiel y Requena y Madrid. El pragmatismo pluralista nos pide la participación democrática, la defensa del reconocimiento de la identidad y unificación nacional de Castilla, exigiendo que nos sea reconocido el articulo 151 de la actual Constitución Española del 1978, y el respeto de nuestra dignidad.
Siglo del nacionalismo democrático en la Castilla total
Enrique Parra Jiménez
Lo que hace la primera particularidad nacional del país castellano
Pueblos del Suelo de Castilla:
Preiberos; 1- Cántabros Autóctonos, Santander y Logroño. 2- Nuestros vecinos los Vascos de Euzkalerria de Castilla. ect...
Iberos; 3-Nuestros vecinos los Astures de Castilla en Santander, León y Palencia. 4-Vacceos de Castilla la Vieja. 5- Vetones de Salamanca y Segovia. 6-Lusitanos de Zamora. 7-Olcades de Cuenca. 8-Carpetanos de la Alcarria y de la Mancha. 9- Oretanos de Albacete y Ciudad Real. Ect...
Los pueblos Preiberos y Iberos son de origen indígena, Autoctono de Castilla.
Es conocido, que en Prehistoria, un hecho casual o buscado puede hacer variar las cronologías. Afirmo esto, en relación con la Península Ibérica y mas específicamente al proceso interno de los primeros pobladores de lo que va a ser el Suelo de Castilla. Desde la antigüedad la gente preibera, de los hoy conocidos ! pobladores de Atapuerca, en el corredor de la Bureba surcada esta por los ríos Arlazon, Pico y Vena. Y de los pueblos Cántabros y su transitar personal constituye una encrucijada biogeografica, ecológicamente articuladas en: Atlántica, Mediterránea y Continental. Y fijada en los pueblos Cántabros con Altamira.
Pueblos Aloctonos -venidos- a Castilla
10- Berones de Burgos. 11- Pelendones de Logroño-Rioja. 12-Turmodigos de Burgos. 13-Celtiberos mestizos de Soria y Burgos. 14-Arevacos de Avila. 15- Lusones de Soria. 16- Lobetanos de Guadalajara y Cuenca. 17- Germanos de Toledo, Albacete y Ciudad Real. 18- Romanos. 19- Visigodos. 20- Arabes del Cercano Oriente y Africanos medio arabizados, junto a otras minorías, ect..., que caracterizan al individuo humano mestizo del país castellano.
Nuestra segunda particularidad, la lengua nacional, el Castellano, molde de nuestro nacionalismo.
Nuestra tercera particularidad nacional, el territorio común del País Castellano.El suelo común de las Cinco Autonomías Actuales de la Nación Castellana + Utiel y Requena, son Nuestras Diecisiete Provincias:
NACION SUPERFICIE (K²) POBLACION ( año 2001 )
CASTILLA 191.742 Km2 el 39,8% de Estado 10.414.917
Santander ( Cantabria ) 5.290 537.606
Logroño ( La Rioja ) 5.034 270.400
Burgos ( Castilla y León ) 15.468 349.810
Soria ( Castilla y León ) 10.287 91.314
Valladolid ( Castilla y León ) 8.202 497.961
Avila ( Castilla y León ) 8.048 163.885
Palencia ( Castilla y León ) 8.024 177.345
Segovia ( Castilla y León ) 6.949 147.028
León ( Castilla y León ) 15.468 499.517
Salamanca ( Castilla y León ) 12.336 350.209
Zamora ( Castilla y León ) 10.559 202.356
Madrid ( Comunidad de Madrid ) 7.995 5.372.433
Ciudad Real ( Castilla la Mancha ) 19.749 473.581
Cuenca ( Castilla la Mancha ) 17.061 201.526
+ Utiel y Requena con su territorio y población. Comarca N°4.
Toledo ( Castilla la Mancha ) 15.368 536.131
Albacete ( Castilla la Mancha ) 14.858 367.283
Guadalajara ( Castilla la Mancha ) 12.190 171.532
LA SOBERANIDAD
...todo me hace creer que ciertos hombres y mujeres de ciencia "bien intencionad@s" no tienen todavía un conocimiento preciso de la soberanidad.
La soberanidad del humanismo castellano, emerge del proceso socio-historico de nuestras comunidades; por la participación democrática en los concejos abiertos comunidad que nuestros antepasados, celebraban en la plaza publica de los pueblos del País Castellano. Y del progresista movimiento - Los Alumbrados- Pre-Renacentista castellano. Que en su día, allá por el siglo XIV y XV, época final de la Edad Media de Castilla; precedió en mucho al renacimiento del resto de las otras naciones, pueblos y países de Europa.
Estas ideas de soberanía castellana están centradas en el ser humano, ya que tanto en su formulación como en su sistematización, ponemos el eje en la especie humana. Por idea centrada en la mujer y el hombre nosotros no solo entendemos la simple idea que trata de estudiar y aclarar el problema del ser humano. Para nosotros la idea centrada en la mujer y el hombre de la que hablamos pone al ser humano en el eje de todo y hace de él la palanca - incentivo- en lo que concierne la visión, la concepción y la posición que se debe adoptar respecto; al universo.
Por eso, no podemos asimilar la soberanidad, a la filosofía del hombre. Esta opinión esta compartida por ciertos especialistas de las ciencias sociales.
La filosofía del hombre es muy vieja; ella se debe a varias escuelas y todas ellas tienen el mismo objetivo : aclarar la cuestión puramente humana. Ella niega la misión inicial de la ciencia social en tanto que ciencia que trata de comprender el mundo; esta es una filosofía de la vida que cuenta esencialmente lo que es el hombre y la vida humana.
La soberanidad procede de otra manera. Los federales castellanos nos interrogamos sobre cual es la posición y el papel del ser humano en el mundo, y especificamos el principio según el cual el ser humano es el dueño de todo, crea y decide de todo. El problema que ponemos con nuestro federalismo castellano, no es el problema abstracto del ser humano, sino ante todo el de las relaciones entre el mundo y el ser humano; de la misma forma, el principio sobre el cual nos apoyamos no es simplemente una concepción de la vida humana, sino de cual es la concepción del mundo. Ahora bien esta concepción del mundo que preconizamos centrada en el ser humano, es una visión de las relaciones de soberanidad (independencia) del ser humano y del universo. Los teóricos marxistas clásicos han formulado una opinión dialéctica materialista sobro este problema, cumpliendo así un enorme progreso en la elucidación de la naturaleza del ser humano. Para ellos, la naturaleza del ser humano esta constituida por la totalidad de las relaciones sociales, la producción material y las relaciones socioeconómicas que constituyen los factores más determinantes de toda acción humana. A pesar de su punto de vista dialéctico materialista sobre el problema del ser humano, ellos no han podido esclarecerlo completamente, ni poner en evidencia las características de esté en tanto que ser que domina y transforma la naturaleza y la sociedad. No es menos erronea la de los teóricos contemporaneos de la mundialización y los eurocratas, que formulan la opinión de los recursos humanos, faltado al respeto y dignidad de la persona y su identidad. Reducen a este en recurso económico.
La soberanidad defiende un nuevo punto de vista respecto a la mujer y el hombre. Históricamente hablando, el problema del ser humano a sido hace ya un largo tiempo objeto de búsquedas, e innumerables debates se tuvieron al rededor de este problema sin llegar nunca a una solución satisfactoria.
La soberanidad es el respeto de la dignidad de la persona humana y de su nación, ella a sido la primera en demostrar , independencia, la creatividad y la consciencia en tanto que atributos del ser social humano. Ella a elucidado la naturaleza del hombre y de la mujer y aprehendido de manera mas justa el problema de su posición y de su papel en tanto que dueño de la naturaleza y de la sociedad que el somete a su voluntad y transforma.
La soberanidad y la filosofía del hombre difieren fundamentalmente la una de la otra por el punto de vista que cada una de ellas tienen respecto al ser humano.
La soberanía del federalismo castellano ve en el ser humano un ser social independiente, creador y consciente, mientras que los defensores de la segunda niegan el carácter social del ser humano que ellos consideran como un ser instintivo, impotente y separado del mundo. La filosofía burguesa del hombre y la de "ciertas personas de la izquierda centralista" , refutan de comprender científicamente el mundo y se oponen a su transformación revolucionaria, ellos exaltan la tristeza, el pesimismo y el individualismo egoísta extremo.
Los federales comuneros defensores de la causa de la dignidad de la persona y de su nación, debemos hacernos una idea clara de la naturaleza reaccionaria de la filosofía del hombre, preconizada por la burguesía y la "izquierda apesebrada al centralismo, y secesionistas autonómos"; y asir correctamente la originalidad de la soberanidad que pone y elucide de manera nueva el problema del ser humano.y el ser natural, entre la propiedad social y la propiedad biológica como hacen los autonómos apesebrados de Castilla...
Para comprender la soberanidad, hace falta, además, interpretar de manera precisa el nuevo punto de vista del federalismo republicano castellano respecto al mundo, el cual esta centrado sobre el ser humano. Según nuestros argumentos, el ser humano es el eje de toda visión del mundo, y la posición a adoptar hacia el mundo devén igualmente estar centrados sobre la mujer y el hombre. Es esta la característica original de nuestros argumentos, concepción soberana del mundo de nuestra época. Elucidando con originalidad la percepción, la concepción y la posición respecto al universo polarizándolos sobre el ser humano, con ello las clases trabajadoras de Castilla disponen, de un arma eficaz que le permite transformar el país castellano y de modelar su destino, sin salirse del cuadro de los intereses generales de la Nación Castellana.
La dialéctica materialista a probado ya que el mundo esta constituido por la materia, y no por el espíritu u el concepto, que él se mueve y evoluciona en función de sus propias leyes, y no bajo la voluntad de una fuerza sobrenatural cualquiera. Nosotros no podemos negar que el mundo, del cual la materia es la sustancia, es una totalidad material y que su movimiento y evolución están regidos por sus propias leyes. La soberanidad del humanismo castellano, en lo que nos preocupa, ensayamos de responder a esta nueva cuestión : ¿ quién es el dueño de Castilla, y cual es la fuerza, que la transforman y modifican; son las clases trabajadoras? De ella sacamos una nueva percepción de Castilla, y del mundo según la cual la naturaleza y la sociedad están dominadas y transformadas por el ser humano, que lleva adelante, la tarea de la dignidad humana de nuestra época afirmando que son las naciones, la gente, los dueños de sus destinos, los sujetos de su propia historia...
Para poder asir el mundo según la explicación que proponemos en la soberanidad del federalismo castellano, hace falta apreciar correctamente cual es la posición y el papel del ser humano.
Para comprender correctamente nuestra soberanidad, es muy importante hacernos una razón justa de nuestra necesidad de independencia.
La soberanidad del humanismo castellano, a puesto en claro el hecho evidente de que el ser humano, es un ser social que tiene una necesidad permanente de vida, esta energía que le lleva activamente a vivir la independencia de su soberanía, abordando así un cambio histórico en la elucidación de la naturaleza del ser humano, a si como de su posición y de su papel...
Es erróneo considerar la libertad-independencia del ser humano, como el conjunto del perfeccionamiento de los instintos de conservación, que caracterizan la materia viviente en general.
La opinión de que, la libertad del ser humano, es el resultado del desarrollo y perfeccionamiento de las propiedades naturales de la materia viviente ordinaria se desprende, por esencia, de una forma de reflexión evolucionista.
Por cierto los humanistas castellanos, no negamos el evolucionismo. La ciencia a demostrado ya desde hace tiempo que la especie humana representa el resultado de una serie de transformaciones.
Ahora bien, ya que el mismo ser humano es el producto de la evolución, no es así para la independencia-libertad de la cual disfruta.
La libertad-independencia es el producto de la sociedad. Se trata de una propiedad que el ser humano recibe de la sociedad castellana, de su nación y que lo identifica en el cuadro del país castellano, bien sea autóctono u aloctono, y no de la naturaleza; la autodeterminación no es un don del medio natural, sino un producto del sujeto socio-historico. La naturaleza confiere al ser humano sus propiedades naturales, biológicas, - la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto, mientras que la sociedad le confiere las propiedades de dignidad y identidad humana de todo ser social. Por ello podemos afirmar que la independencia-libertad del ser humano es una exigencia que expresa la vida y la practica (praxis) sociales... que solo se manifiesta en el ser humano...
No es concebible la libertad-independencia del ser humano fuera de su organismo físico especifico que se ha desarrollado en el curso de un largo proceso de evolución.
Es gracias a este organismo (el cerebro) muy desarrollado, que el ser humano tiene la facultad de pensar y la de crear , trabajar, luchar que le son propias y que no san dadas a ninguna otra forma de la materia viviente, lo que explica su independencia-libertad. Por ello no hay que deducir que esté ultimo, al igual que su organismo humano son el producto de su evolución. ¿ La libertad - independencia, atributo del ser humano, no a existido, ni tan siquiera a podido hacerlo bajo ninguna forma, ni mismo embrionaria antes de la formación pre-emergente de nuestra sociedad. De nuestro pueblo y de su cuna y raíces proto-historicas , como nación ? de la naturaleza instintiva de la materia viviente ordinaria que ella simplemente busca a mantener solamente su existencia física - pasiva -. La independiencia-libertad del hombre y la mujer consiste en querer vivir y desarrollarse en tanto que ser social activo. Es erróneo buscar a explicar la soberanía-independencia del ser social, partiendo de su simple instinto de conservación. Adoptando dicha actitud lo que solo haremos es renegar la diferencia fundamental entre el ser social
La independencia-libertad del ser humano se distingue por su calidad,
Por eso la libertad-independencia del ser humano, ser social, es sin duda alguna una noción siocio-historica.
Si los humanistas castellanos insistimos en la necesidad de no confundirlas con la propiedades naturales de la materia viviente, de esto no hay que sacar la conclusión de que refutamos admitir, la materialidad del ser humano.
Es innegable que el ser humano es un ser material. No es menos verdad por tanto que él no es un ser material ordinario. A diferencia de otras formas de la materia viviente que son prisioneras del mundo objetivo al cual ellas devén adaptarse, el ser humano domina y transforma el mundo conforme a sus deseos y a sus necesidades. Considerar la independencia- libertad, atributo del ser humano como un hecho natural, esto seria, a largo plazo, hacer imprecisa -indistinta- la línea de demarcación entre el ser social que son la mujer y el hombre y la materia viviente en general, bajando su posición y su papel de dominación y transformación del mundo, hasta el nivel de las funciones de la materia viviente ordinaria.(es decir la sumisión y el servilismo).
La libertad-independencia, es un atributo importante del ser social que es el hombre y la mujer, esta característica no agota de ninguna manera la totalidad de sus otras propiedades sociales. Al mismo nivel que la independencia-libertad, la creatividad y la consciencia son por igual propiedades sociales humanas. Ahora bien, estas tres propiedades tratan, ello va de si, de los aspectos diferentes del ser humano.
--La primera propiedad la independencia determina, la voluntad del ser humano del País Castellano de vivir en completa libertad, en tanto que dueño de Castilla y de su destino.
--La segunda propiedad la creatividad, nos lleva a transformar Castilla y a forjar nuestro propio destino, por un objetivo preciso. Conseguir el Autogobierno del País Castellano, que proclame la Soberanía (independencia) compartida... hasta hacerla plena de Castilla Federada a las otras Naciones Democráticas de la Unión Europea.
--La tercera propiedad es la consciencia castellana, ella emerge del respeto a nuestra dignidad humana e identidad y unidad nacional, esta actitud soberana rige todas nuestras actividades, en el cuadro de la transformación continua del país castellano y del mismo ser humano de Castilla.
Una de estas tres propiedades se distingue de las dos otras, ella es la que rige la dignidad de nuestro humanismo, la consciencia castellana; una de nuestras antiguas tradiciones a fijado aquello de "la fe mueve montañas" "cuando en cada actividad cotidiana los castellanos/as la aplican con la espada en la mano". La originalidad del Renacimiento castellano es la indivisible - lexis-idea de la praxis-practica -, (las ideas y la fuerza); y entre otras cosas precedimos al Renacimiento de los otros países de Europa en su momento. La propiedad de la consciencia castellana esta indisolublemente ligada a las otras dos propiedades. Sin la independencia- libertad, nosotros no podemos hacer plenamente prueba de nuestra creatividad; de la misma manera, privados de la creatividad, no sabremos disfrutar verdaderamente de nuestra libertad-independencia. Estas dos propiedades suponen una consciencia nacionalista castellana que garantice su existencia. Por ello, para conocer las propiedades sociales del ser humano de Castilla, es importante considerar correctamente la independencia-libertad, la creatividad y la consciencia; no solamente en su unidad sino también en sus relaciones.
La soberanidad del humanismo castellano prosiguiendo la tradición, de nuestro prerenacentismo, renacentismo en tanto que periodos socio-historicos de la Civilización castellana; elucide así la naturaleza, la posición y el papel del ser humano autóctono y aloctono de nuestra nación que domina y modifica Castilla, elevando con ello su dignidad al más elevado nivel.
La soberanidad castellana, aclara de manera científica cueles son hoy los atributos sociales pragmáticos del ser humano; seguidamente ella a encontrado en él al único ser supremo, el Pueblo es el Dios del País Castellano, un nuevo punto de vista del mundo según el cual el ser humano lo domina y transforma. La teoría debe reposar sobre la practica y servirla. Una teoría separada de la practica es incapaz de esclarecer la verdad, ella no sirve para nada. En la vida, la verdad es siempre revolucionaria, o no es verdad.
06 de agosto de 2004
Enrique Parra Jiménez
Pacto Federal Castellano
Los representantes de las provincias de Castilla nombrados para convenir y otorgar el Pacto Federal Castellano, reunidos en Asamblea, consideran como imprescindible obligación el dar cuenta á sus comités de los trabajos que hasta ahora han llevado a termino ; trabajos comenzados con los mejores auspicios, una vez que arrancaron desde el instante en que tuvo término la manifestación que el partido republicano de Valladolid hizo en unión nuestra el día 13 de Junio, fecha memorable, por la sensatez, cordura y moderación de que dio ejemplo, y que son un mentís solemne contra las acusaciones de nuestros adversarios.
De feliz augurio nos sirvió este hecho, como así mismo el no menos elocuente de que, apenas celebramos nuestra sesión preparatoria, tuvimos el inefable contento de ver que ninguna de las diecisiete provincias castellanas habían fallado al llamamiento : todas acudieron presentando algunas, por la diferente ó incompleta organización del partido, tal número de representantes legitima y debidamente autorizados, que la Asamblea, inspirada en su criterio democrático, creyó conveniente admitir por cada provincia distinto número de representantes, si bien la representación en todas fue igual para nuestras deliberaciones, puesto que cada una solo tuvo un voto para aprobar ó desaprobar nuestros acuerdos.
Una vez reunidos representantes de las provincias castellanas, bien pronto vieron que todos coincidían en sentimientos y propósitos. La unión de los republicanos de las dos Castillas bajo una más fuerte y cuidadosa organización ; la necesidad de estar todos tan conformes en la conducta como lo están en las doctrinas ; el reconocimiento de que todos sus intereses son solidarios y de que por tanto la ofensa hecha á uno ha de considerarse como ofensa hecha a todos ; fueron desde el primer momento las aspiraciones manifestadas unánimemente ; aspiraciones que debidamente expuestas y aquilatadas en el crisol de la discusión, dieron a conocer bien pronto a la Asamblea, cuáles eran las necesidades del partido republicano de las dos Castillas; y conocidas estas necesidades, posible fue arbitrar remedio conveniente.
No nos dirán los representantes de las diecisiete provincias castellanas, que han acertado en sus acuerdos; no sostendrán tampoco que lo por ellos determinado es lo mejor y más conveniente, pero si pueden asegurar, que animados del más puro patriotismo, discutieron amplísimamente , examinando todas las cuestiones bajo todos sus aspectos en todos sus pormenores y formando asi convencimiento racional y fundado, al emitir sus votos, sólo tuvieron presente el bien de sus representados y el interés de la causa que defendemos.
Cargos, de honor si pero de estrecha y exigible responsabilidad.
Estos son, republicanos de las dos Castillas, los extremos todos, que a más de los reservados, han sido discutidos por vuestra Asamblea federal y consignados en los acuerdos siguientes:
Primero. La Asamblea de representantes de la federación Castellana reconoce y declara que la forma de gobierno que entraña y ha de realizar el ideal del partido republicano es la República democrática federal.
Esta forma, lejos de determinar el rompimiento de la unidad nacional, la exige y estrecha más íntimamente, una vez que la federación solo supone libertad de organizarse y vivir cada Estado como lo estime más conveniente, pero sin infringir ninguna de las verdades económicas y morales sancionadas por la justicia universal, ni mucho menos ninguno de los derechos individuales que constituyen y son inherentes a la personalidad humana.
Segundo. Siendo dogma del partido republicano que el convencimiento propio y su manifestación la soberanía popular lo que debe de determinar todos los actos políticos, los representantes de Castilla se adhieren a las manifestaciones de minoría republicana y de los pactos de Tortosa y Córdoba, respecto a la declaración de que todo ataque de índole general contra los derechos individuales proclamados por la revolución, será considerado como causa legitima de insurrección, sino se consiguiera la reparación debida por los medios legales.
Tercero. La Asamblea declara que la organización del partido a cuyo objeto deben encaminarse preferentemente todos los esfuerzos de los republicanos, debe consistir en la formación de las Juntas siguientes: Municipal ó local, Distrito ó Judicial, Provincial, de Cantón, de Estado, Federal y Suprema.
La Junta municipal se compondrá de los individuos que elija el partido de cada localidad. La de Distrito, de los representantes de cada Junta municipal. La Provincial, de los representantes de cada provincia. La de Cantón, de los representantes de cada provincia de las que se constituyan en Cantón. La de Estado, de los representantes de cada provincia, en tanto se constituyan los Cantones. La Federal, de los representantes de cada Estado. Y la Suprema, de los representantes de cada Federación.
La forma de elección y número de individuos con que se han de constituir estas Juntas, queda al arbitrio de cada una de ellas: sin embargo, la Asamblea recomienda como el mejor medio de elección, el sufragio universal directo para las Juntas municipales, y el voto de todos los individuos que compongan cada una de las Juntas, para su representación en la inmediata superior.
Cuarto. La Federación Castellana se constituye por la unión de las diecisiete provincias congregadas, y de cualquiera otra que se adhiera en forma legitima y solemne a este pacto.
Obligado a manifestar el partido republicano, que está unido por pensamiento y creencias comunes a Castilla por medio de sus representados, ha debido declarar cual es la forma de gobierno por cuya realización trabaja, y a fin de mostrar que no se mueve por ciego sentimiento, sino por intima convicción, ha creído indispensable recordar, que el partido republicano proclama como su ideal la federación, no para destruir la unidad nacional que vincula tan altos ejemplos y tan memorables glorias, sino que, por el contrario, es federal, para afirmar y fundar más íntimamente esa unidad nacional que sobre la autonomía e independencia de la vida y organización y modo de administrarse y regirse cada provincia, están los altos principios de derecho y de moral, que tienten su manifestación en la justicia y en el entendimiento de honra nacional; así como está, dada la organización federal el gobierno central a quien corresponde la misión de conservar la nacionalidad española y garantizar los derechos individuales, como asimismo determinar servicios y obligaciones de carácter general.
Mas no basta esta manifestación de nuestras aspiraciones: era preciso declarar la conducta a que debía arreglar sus actos el partido republicano de las dos Castillas, y sobre este particular, como la unión en propósitos y fines de todo el partido republicano es un hecho, la Asamblea creyó que no podía ni debía separarse de la determinada por la minoría del Congreso y por las repetidas declaraciones de los pactos de Tortosa y de Córdoba. Así, los representantes castellanos creen y en ellos han convenido, que no deben renunciar a la propaganda y predicación de sus doctrinas, y que como quiera que la experiencia aconseja ser precavidos con ojo vigilante, a pié firme, y con el arma al brazo, los republicanos de Castilla, por medio de sus representantes, se obligan y comprometen a defender los derechos individuales y el sufragio universal proclamados por la revolución de Septiembre. Respecto a este punto, en la Asamblea de representantes de Castilla no podía haber divergencia ; todo por la República democrática federal; o salvar la honra de España ó perecer en la demanda. Tal es el compromiso serio y formal que las diecisiete provincias castellanas han contraído, y a que sabrán responder obedeciendo fielmente al llamamiento del partido.
Para cumplir bien ó íntegramente este propósito y hacer uniformes todos los movimientos del partido, y poder subvenir, así a sus necesidades de todo género y consideración, como a la mutua ayuda que exige la solidaridad unánimemente convenida y aceptada, era indispensable una organización, que a la vez que uniera todas las diferentes localidades y dejase a estas su entera independencia, fuera acostumbrándonos a la federación y creando así los intereses y las relaciones que han de servir a ésta de fundamento. A este proyecto responde la organización establecida, que aun cuando a la primera vista aparezca complicada, es por sí tan sencilla, que solo exige, para que el partido se mueva enérgica y unánimemente, actividad y buen deseo en los individuos que han de componer cada una de las Juntas.
Y como quiera que las circunstancias especiales del país y del partido republicano lo exigen, la Asamblea, haciendo uso de los amplios poderes a que está investida, ha nombrado, aunque con el consiguiente carácter de provisional e interino, y en virtud, hasta tanto que cada agrupación haga uso del derecho que la asiste. Los individuos que han de desempeñar estos.
Esta Federación se compone de los dos Estados: Castilla la Vieja y Castilla la Nueva.
Reconociéndose en todas estas provincias su autonomía é individualidad propia, podrá cada una agruparse con otra ú otra según lo consideren conveniente, y una vez verificado esto, la agrupación que de estas provincias resulte formará un cantón.
Mas como quiera que esta constitución no puede ni debe hacerse hoy, la Asamblea debidamente congregada, en la cual, previas las discusiones consiguientes, y habidas en cuenta sus relaciones e intereses, se constituirán los cantones en el número y forma que se estime conveniente.
Quinto. La Federación Castellana queda desde este momento constituida y establecida para representar y velar por todos los intereses del partido republicano y para fomentar y cuidar estos se nombrarán dos Juntas de Estado, compuestas de tantos individuos cuantas sean las provincias confederadas, con residencia la una en Valladolid y la otra en Madrid, en representación de los dos Estados de Castilla la Vieja y Castilla la Nueva. Asimismo, se nombrará otra federal, compuesta de cinco individuos, que representará la Federación Castellana, y sostendrá relaciones directas con las federaciones de Tortosa y Córdoba.
Estas tres juntas, aunque tienen el carácter de interinas ó provisionales, hasta que, elegidas las definitivas, entren estas en el ejercicio de sus funciones, gozarán de todas las facultades que tienen las Juntas en cuyo reemplazo se nombran.
Sexto. En consecuencia con el anterior acuerdo, la Asamblea hizo los siguientes nombramientos:
Junta provisional del Estado de Castilla la Vieja
Por Avila, D. Mariano Marcoartú Por Burgos, D. Felipe Corral Por León , D. Juan Téllez Por Palencia, D. Antonio Domingo Por Logroño, D. José Saénz de Santamaria Por Segovia, D. Pedro Ochoa Por Salamanca, D. Tomás Roldán Por Soria, D. Lorenzo Ramos Por Santander, D. Prudencio Sañudo Por Valladolid, D. Lucas Guerra Por Zamora, D. Lázaro Somoza
Junta provisional del Estado de Castilla la Nueva
Por Albacete, D. Ramón López de Haro Por Ciudad Real, D. Manuel Moreno Por Cuenca, D. Pablo Correa Por Guadalajara, D. Cirilo López Por Madrid, D. Antonio Merino Por Toledo, D. Luis Villaseñor
Junta provisional Federal Castellana Por el Estado de Castilla la Vieja: D. Miguel Morayta y D. Antonio Merino Por el Estado de Castilla la Nueva: D. Francisco Valero y D. Mariano Villanueva
Presidente de la Asamblea Castellana D. José María Orense
Estas son, castellanos, las bases establecidas, estos los fundamentos primordiales, sobre los que creemos ha de asentarse sólidamente la organización de nuestro partido, y luego la reconstrucción de nuestra patria, los materiales, dispuestos están; los artífices, lo serán todos los buenos españoles, todos los amantes del pueblo, todos los demócratas republicanos.
Que cada uno ocupe su puesto, que cada cual trabaje con abnegación hasta el sacrificio, y si es necesario hasta el martirio.
Mientras se conserve al pueblo la libertad y francas las puertas de sus derechos, entremos por ellas a realizar la santa aspiración de que pende la felicidad de la patria. Pero si esas puertas se cierran por los que arteramente se han reservado la llave, no temáis, las escalas están preparadas, treparemos por el muro, y dentro ó la victoria ó la muerte.
La sangre de los Padilla, Bravo y Maldonado que corren por vuestras venas y el ardimiento de que guardan memoria estos pueblos de las comunidades, garantizan el éxito de nuestras aspiraciones y deseos.
Valladolid, 15 de Junio de 1.869
El presidente, José María Orense, representante por Madrid - El Vicepresidente Mariano Villanueva, representante por Toledo - El vicepresidente Manuel Pérez-Terán, representante por Valladolid Representantes por Avila: Mariano Marcoartú, Nicolás Hernández, Juan José Paz Representantes por Albacete: Francisco Valero, Ramón López de Haro, Mariano García, Antonio Ochando, Tomás Pérez, Ramón Moreno e Ignacio Villarino Representantes por Burgos: Martín Barrera, Lucio Brogeras, Felipe Corral y Francisco Aparicio Representantes por Ciudad Real: Dámaso Barrenengoa e Ignacio Cortés Representantes por Cuenca: Ramón Castellano y Pablo Correa Representantes por Madrid: Antonio Merino, Ricardo Lupiani y Andrés Balló Representantes por Guadalajara: Inocente Fernández-Abás Representantes por León: Juan Téllez y Leocadio Cacho Representantes por Logroño: Alberto Ruiz, José Saénz de Santamaría y Tirso Crespo Representantes por Palencia: Antonio Domingo, Ciriaco Tejedor, Casimiro Junco y Lorenzo González Representantes por Salamanca: Tomás Roldán, Pedro Martín-Benitas, Anastasio Redondo y Aniano González Representantes por Santander: Prudencio Sañudo y José María Herrán Representantes por Segovia: Nicomedes Perier, Eloy Palacios y Pedro Ochoa Representante por Soria: Miguel Morayta Representantes por Toledo: Luis Villaseñor, Norberto García-Roco y José Beltrán Representantes por Valladolid: Lucas Guerra y Pedro Romero Representantes por Zamora: Dionisio Guerra, Tirso Saínz de Baranda, Lázaro Somoza, Hermenegildo García, Juan Fernández-Cuevas y Cipriano Camerón El secretario por Castilla la Vieja: Antolín Gutiérrez-Mariscal El secretario por Castilla la Nueva: Manuel Moreno El secretario por edad: Federico Ordar
Castilla en la Red http://membres.lycos.fr/redcastilla/index.html
Federando la Nación Castellana
la memoria de las 200 víctimas y a todos los más de 1800 heridos en la masacre, realizada por el Fundamentalismo Islámico, de la que es responsable el Neofundamentalismo español, el 11 marzo en Madrid. La Nación Castellana no olvida, ni perdona.
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Por necesidad e higiene democrática pugnamos enjuiciar por apología al golpe de estado, a la violencia, a lo homogéneo... a la Fundación Franco. Esta quiere mantener ese espíritu vivo, como proyecto para la sociedad hoy y mañana. Y todo eso con financiación publica, exigimos su prohibición y confiscación de bienes.
(Republicanos Federales Independientes de Castilla. Enrique Parra Jiménez)
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Transcurren días críticos para Castilla y Europa. La Comunidad Europea de Defensa murió en la Asamblea Nacional francesa. Muchos que habían aceptado los principios de la idea europea, sintieron sobresaltos de centralismo nacionalista al examinar la posibilidad de que se constituyera un ejército de Europa, a quien, para que fuese efectivo, la soberanía de cada Estado/nación tenía que hacer concesiones compartiendo lo que, a esa clase de oligarcas europeístas, asustaron en lo militar y les parecían, sin embargo, razonables en los aspectos mercantilistas financieros de la vida. Todavía subsiste con cierto arraigo la vieja doctrina del nacionalismo de Estado que confunde a la patria con el ejército, porque a éste se le atribuye la virtud de defenderla según los métodos contra reformistas y contra revolucionarios clásicos. La experiencia ha probado estos últimos tiempos, la ineficacia de ese sistema, ya que, dado el costo y la complejidad de un ejército moderno, hoy ya no hay país en Europa que pueda armarlo y sostenerlo. Sólo los grandes países gigantescos, particularmente en este mundo Unipolar los Estados Unidos disfrutan de la hegemonía en él, pueden permitirse ese lujo militar. Razón de más para Federar Castilla y que sea parte de la Europa Federal de las naciones y pueblos, que puede y debe llegar a ser un gran país plural, tenga el suyo, aunque sea a costa de sacrificar los ejércitos estatales centralistas, que hoy mal llaman nacionales. Por imperativo de actualidad, el ejército europeo, sólo debe constituirse para defender Europa y sus intereses, aunque provoque el recelo de los grandes países y el de la potencia unipolar. La Comunidad Europea de Defensa fue en la historia de la organización europea un incidente penoso, tal vez necesario, pero no lo han provocado los europeístas partidarios de la Europa en sí y no en razón de las apetencias de uno o de otro gran país o de los Estados Unidos. Los Federales republicanos desde hace años, estimamos que esa Europa en sí, no sólo es viable, es una necesidad para el equilibrio mundial, por muchas que sean las razones que la liguen a la causa de Occidente o a la de Oriente, según el pensamiento de cada castellano y europeo. Europa tiene personalidad independiente y debe tener fuerza bastante para ser el elemento moderador que al mundo le hace falta hoy, y le va a hacer falta tal vez durante siglos, para evitar ser dominada y existir respetada fuera de bloques, y de totalitarismos de una u otra clase, o de una parte de la sociedad que practica el despotismo democrático como lo hace el "juan-carlismo", los federales castellanos reivindicamos sólo la pluralidad compartida en todo, con todos y para todos.
Dos métodos de la dominación de EE.UU.
La opinión publica estadounidense actualmente esta trabajada por dos corrientes: La neofundamentalista que hoy gobierna con los republicanos y W. Bush, es la visión de la derecha extrema. Tienen tanta potencia que pretenden que las cosas son como ellos, con su voluntad imponen. Esta política imperial, piensa que pueden pasar de los otros.
La otra corriente es la de los negociadores, constituida tanto por gente demócrata que republicana, ellos tienen como alternativa el compartir con sus aliados. Los negociadores saben que EE.UU. son la potencia hegemónica única y no quieren perderla. Defienden más cooperación con los aliados y hasta quieren implicarlos en los proyectos o programas.
Aunque la visión de ambas es idéntica, en cuanto al papel de número uno de EE.UU., que sueña con la ocupación de la zona central de las tierras; es decir ellos definen los mismos enemigos estratégicos (principalmente Rusia, China...).
La potencia marítima de EE.UU. y su llegada, frente a la potencia continental Rusia en el centro de las tierras, presupone un futuro incierto e incluso el choque inevitable, entre las potencias marítima que busca la dominación total; y la continental. No llegarán a una coexistencia verdadera si la ponderación de la actitud espíritu democrático humanista europeo y la fuerza de una Europa Federal organizada faltan.
La constitución europea provoca reacciones bien dispares. Los que se oponen al proyecto por razones diversas actualmente siguen apoyando el pensamiento de la generación del 98 y a la de Azaña... ambas aunque diferentes son sólo españolistas: al nacer la piara se comportaron en carniceros imperiales "enemigos", ayer en nacional catolicismo golpistas "adversarios", actualmente se presentan en despotismo autónomos "juan-carlistas", eso sí, todos ellos dominando viviendo y comiendo del problema Castilla; los centralistas se aprovechan de la literatura y el idioma castellano del que son usurpadores. A nuestro juicio de federales republicanos, dimiten aquellos castellanistas... de su misión primera clave que es Federar Castilla, para así poder hacer si los demás quieren una Península Ibérica Confederal, integrada en la Europa Federal de las Naciones y Pueblos, el individuo castellano debe salir de las profundidades abismales en que nos tienen metidos la dominación autonómica, por que es evidente la Castilla como problema es clave. Ella nunca a sido colonia de nadie, por esa verdad revolucionaria somos las primeras víctimas del centralismo, del que actualmente queremos eliminar su dominación sobre Castilla problema que los españoles, crearon el 14 marzo de 1516 en La Catedral de ST. Michel y Gudulle de Bruselas, bajo hegemonía patrimonial Borguiñona y del catolicismo imperial, e impuesto al Estado Independiente de Castilla, durante la Revolución Nacional Democrática que las Comunidades de Castilla perdimos. Hoy sigue siendo difícil prever cómo va a ser moldeado el espíritu de esa Europa heredado de Platón y de Cristo..., de las primeras naciones creadoras de las diversas civilizaciones originales que existen en Europa; Esa Europa plural que, a pesar de todo, es necesaria. Los nacionalistas centralistas, al oponerse a la constitución de una autoridad federal europea no sólo en lo militar, sino en otros órdenes hacen un mal servicio a la gente. Por lo cual los federales de Castilla exigimos la organización continental de Europa, pasando a ser ya una creación jurídica eficaz. No debemos llevar la discusión al terreno ideológico: Europa no es ni anti-EE.UU. Ni anti-Rusia. Ni anti-Musulmana. La cuestión está así mal planteada. Castilla y Europa son más que eso, mucho más que eso, y nunca deberá ser, si ha de ser algo, ni dominada por Rusia, ni por EE.UU. ni por otra invasión Musulmana... Precisamente para que no lo sea es por lo que muchos federales europeos queremos hacer la Europa de las naciones y pueblos. El actual Eurocorps en misión de paz europea podría encontrar un día terreno de entendimiento, con las naciones y pueblos dominados emergentes que buscan recuperar su independencia soberanía compartida... en el continente europeo y en el mundo. Después del 1989 y del hundimiento del bloque del Este... a la República Federal de Rusia no le queda más porvenir lógico que el ser una democracia plural, y dejar de ser la amenaza oriental contra la Unión europea para convertirse en la vanguardia de éste pluralismo democrático al Oriente.
La Europa con el asentimiento de las gentes y sus naciones
Europa a de organizarse con el asentimiento de las gentes y sus naciones. Desde Gibraltar hasta los Urales, pero Europa se hace porque su realización no es la finalidad de una doctrina, ideología de una sola clase..., es, además, la solución para toda una serie de necesidades humanas que, antes lo dijimos, no tiene hoy otra manera de ser resueltas que compartiendo la soberanía... de los Estados-nación centralizados y autónomos; con las que buscan recuperar su reconocimiento de nación-Estado de Castilla, o ser elevada a nación sin Estado. Esa soberanía independencia compartida... ha de comenzar por los mismos Estado-nación España, su movilidad continua a de ser aplicada geográfica, psicológica y espiritualmente a todas las partes de dicho Estado-nación.
La Europa verdadera es la de Gibraltar a los Urales, de Irlanda al Bósforo, ha de ser democrática y nadie que no lo sea puede aspirar a participar en ella. Si Europa tiene una significación, es la de salvar los valores humanistas que ha heredado y que cultiva tanto como puede, y mejor, de cualquier manera, que en otros lugares del mundo, por ejemplo que el fundamentalismo islámico turco o del magreb... Para ello no hay hoy más fórmula que la alternativa democrática. Castilla en Europa no tendría contenido ni porvenir albergando dentro de ella al totalitarismo, creado por el nacional catolicismo de ayer al que hay que erradicar con la actual segunda transición, exigimos el desmantelamiento y destrucción de todo lo que sea totalitarismo en el país castellano. Europa, ha de ser el baluarte de la democracia, manteniéndola, estimulándola, desarrollándola, continuamente.
La idea de la Federación Castellana y Europea, es antigua, ha renacido con fuerza después de la última guerra mundial, porque se le considera como una buena fórmula de defensa de la persona humana y su nación Castilla, contra los excesos inherentes al totalitarismo de todo color, y al centralismo constitucional de las autonomías; y su finalidad primordial es la de que en ningún rincón de esta parte del Mundo vuelvan a repetirse las experiencias crueles del despotismo democrático del Estado. No es lógico para Castilla, proseguir en el error que estamos permitiendo que la Unión europea cobije y ampare a quienes son, por su esencia centralista totalitaria, sus más encarnizados enemigos los Quijotes/españoles... Jamás los dictadores y sus piaras son escrupulosos en el respeto a la dignidad del individuo y la nación de Castilla.
Una Federación castellana parte de una Federación europea en que los ciudadanos sean de diversas clases, en que las libertades fundamentales estén reconocidas, en que los derechos y deberes y la vida de las clases trabajadoras este jurídicamente garantizado, un Sancho/Castilla en una Europa en equilibrio democrático y social de todos sus componentes, pueden ser ambas una federación, si no es así será un monstruo cuyos múltiples pies se empeñan en echar a andar al mismo tiempo en direcciones opuestas, ejemplo de ello el Quijote/español... Los federales castellanos nos oponemos a ese monstruo oligárquico mercantil europeo. Los procedimientos de despotismo democrático deben ser eliminados y la Federación Castellana integrada en la Federación Europea se logrará más fácil y rápidamente.
Recuperar todas las competencias de Castilla
Aspiramos a recuperar nuestra castellanía y todos las competencias del Estado Independiente Castellano, integrado en Europa. Eso es realizable actualmente y que pueda existir compatibilidad entre la idea de recuperar la independencia soberanía compartida... de la nación castellana, y la de confederar las naciones y pueblos de esta parte del Mundo. El nacionalismo democrático castellano, tal como nosotros los comuneros lo estimamos, es soberanía compartida, federalismo, que a su vez es independencia, es nuestro libre Albedrío; confederar a Europa.
La nación castellana es una entidad viviente, libre y participa con las demás naciones en programas, es precisamente, estos, la salvación de la nación de Castilla por ser pequeña, tanto en su vida interna como en nuestra expresión exterior. La grandeza de la nación castellana ya no se mide por los 191.742 kilómetros² ni por sus 10.500.000 habitantes. Los pueblos pequeños, y también los mayores, han de resolver los problemas que plantean la vida actual, no tienen más remedio que federarse en organizaciones peninsulares y continentales. La vida demanda un mayor respeto y dialogo entre las personas y su nación distinta, y eso supone que se simplifiquen los instrumentos de la maquina del Estado centralista, otorgando todas las competencias a cada nación, en nuestro caso a Castilla. La cultura castellana no debe ser usurpada porque ella tiene carácter universal, y somos 417 millones los castellanohablantes, y eso requiere que no haya "sinonimia" ni ser limitada por censores ni intereses de caciques u oligarquías.
Todo actualmente requiere una organización continental regida por una autoridad elegida democráticamente, representativa de la pluralidad de naciones y pueblos esa a de ser la autoridad supranacional, a la que las actuales autoridades tienen que ceder lo que se conoce por soberanía que sólo es independencia compartida..., Europa Federal es necesaria, lo quieran o no sus adversarios, es decir, los nacionalistas de Estado, los totalitarios obsoletos de todo color que la vida va enterrando sin posibilidad de resurrección más que en la literatura lírica, y en los sueños de la razón que sólo engendran monstruos.
La vida en Castilla reclama una profunda reforma radical de sus estructuras. Esa reforma castellana, no puede ser acometida bajo dominación de los españoles, fanatizados que están con su nacionalismo de Estado autonómico "juan-carlista". La nación castellana no puede hacer un sólo paso para recuperar su identidad, desde el centralismo español por muy autonómico que sea esté, sólo la federación es clave.
Sólo la Federación de Castilla, es unirla y su autogobierno soberano; con la gente participando y en la calle será capaz de emprenderla, y llevar a cabo la federación integral de manera democrática, pacifica, contundente, qué actualmente es viable.
Siglo del nacionalismo democrático en la Castilla total.
Pro: Academia Castellana (ñ)
Enrique Parra Jiménez
28 agosto 2004
"proposiciones" para la federación castellana
La federación es convivencia democrática desde la Antigüedad y Alta Edad Media castellana, donde ciudades ó municipios se federan entre sí, ó con la nobleza por sus intereses contra la monarquía; e incluso solían federarse estás comunidades con la monarquía contra la nobleza señorial; se federan las ciudades y municipios comuneros por la nación de Castilla contra el sanguinario Carlos V y su centralismo absolutista español.
El año 74 d.c.-d.n.e. época de dominación Romana sobre la Península Ibérica, en que Vespasiano concedió el ius civitatis iure á todas las ciudades, municipales ó federales del solar de Castilla, no cesaron las ciudades castellanas de batir moneda, con nuestra escritura y leyenda propias é indígenas (Hübner, Monum. Ling. Iber. Berlín, 1894).
En el siglo I, la dominación romana concedió un estatuto jurídico a ciudades, municipios ó federaciones del solar de Castilla; superiores al de segunda que los españoles nos imponen.
El 6 diciembre del 2001, los españolistas festejan los 23 años de su Constitución del 1978 impuesta a Castilla, nosotros acatamos está por imperativo legal e aquí los motivos: La consulta de 1978 se hizo con unas carencias de libertad clamorosas, dando al pueblo a elegir entre “pseudodemocrácia” o los tanques.
- Ningún partido republicano fue legalizado hasta 1980 (excepto los domesticados centralistas de PCE y PSOE...) como fue el caso de ARDE, CR, UR o IR, escamoteando el debate público sobre la Monarquía.
- No reconoce a Castilla como Nacionalidad Histórica.
- No nos permite federarnos a todas las comunidades autónomas castellanas. Mientras si lo contempla para vascos y navarros, Euskaldunes.
- Su ambigüedad en algunos artículos respecto a la constitución de comunidades autónomas ha propiciado su utilización para la desmembración de Castilla en territorios artificiales, por decreto ley y muchas veces en contra de la opinión del pueblo.
Por todo ello, no tenemos nada que festejar con los que nos discriminan, niegan, y dividen en cinco pedazos. Los españolistas están violando la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas del 1948, entre los 30 Artículos de que consta... el Artículo 15 dice textualmente
1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad...
Los humanistas castellanos laicos ó católicos reconocemos que:
1.Toda soberanía del ser humano pertenece al individuo nacido o venido a Castilla.
2.Toda la municipal al municipio.
3.Toda la comarcal a la comarca.
4.Toda la de Villa y Tierra de la Comunidad al Común.
5.Y toda soberanía de nuestras 17 Comunidades federales, pertenece a la Nación Castellana.
Contra todo centralismo
El Estado absolutista centralista español propiedad patrimonial hereditaria austríaca ó borbónica... democrática autonómica ó república; según la practico el ciudadano republicano español de identidad castellana, Manuel Azaña. ¿Es centralismo? Aznar tiene en común la visión española de Castilla, que tenia Azaña. Este fue uno de los precursores del Estatuto Catalán, de hecho fue a Barcelona a firmarlo; pero a preguntas de diputados castellanos, respecto a Castilla, él contesta con los tópicos que a Castilla le asignaron, es decir: Nuestra labor es llevar sobre nuestros hombros la grandeza de España, ect. ect. Viniendo a decir que Castilla no necesitaba ningún tipo de Estatuto por tal y tal... y la grandeza de nuestra labor universal ect. ect. ect. El Cid, Santa Teresa, Los Reyes Católicos y en fin todo lo demás. Azaña humanista laico reformador republicano... y Aznar ciudadano homogéneo español de identidad castellana, es contra-reformista místico y escéptico.
Los castellanos conscientes que todos los regímenes centralistas... imponen y reducen al ser humano a súbdito ó recurso económico. Sabemos qué el individuo creador y trabajador es el único sujeto que domina, transforma y decide de todo en Castilla.
La oligarquía castellana tiene un vicio de origen: él haber incapacitado y desorganizado a su propia nación Castilla, haber impuesto el Estado absolutista centralista español (no importa que forma y color tenga esté), sin contar con la libre voluntad de las Comunidades de Castilla. ¿España domina por fuerza a las demás naciones con su máquina de Estado?
Indigna es la posesión del pueblo castellano que no quiere pertenecer al centralismo español, esté se oculta bajo el manto de segunda restauración, Castilla voluntariamente no ha querido ser nunca, parte de la institución española. De ahí la importancia de humanizar la voluntad de nuestra gente. Que los españoles sepan que imponer es de tiranos y oprimir es de infames el tiempo del imperio está agotado. El proyecto del PP niega a la actual Constitución, que reconoce las nacionalidades históricas, siguen los PP con el ideario franquista “España una” .
La soberanía compartida y plena en Castilla
Los castellanos, existimos antes y durante las opresiones centralistas, pertenecemos a una nación de la que los árabes hablaban ya en el año 759 siglo VIII como Al-Quilé (los castillos). Bajo los Austria vivíamos en soberanía compartida... durante 189 años, está fue dominada y gestionada por los quijotes de la oligarquía castellana desde 1521/22, a finales de 1700 siglo XVIII.
El Borbón y su centralismo francés, nos hurto toda libertad a inicios del siglo XVIII. Esté, impuso su visión patrimonial, continuada por los españolismos castellanos.
La nación castellana fuimos además Estado Independiente durante 571 años, hacia mediados... del siglo X, hasta 1521-1522 siglo XVI. Entre soberanía plena y compartida los castellanos hemos vivido 760 años, reconocidos como identidad histórica nacional de Castilla.
Eso para que el PP con su modelo de nacionalismo españolista nos diga. “Federalismo: Ser federal significa atribuir soberanía originaría a las partes. Y ello contradice tanto a nuestra historia nacional como a la Constitución, que confiere soberanía no a los territorios sino al pueblo español en su conjunto”.
Oímos decir, a gente españolista interesada, aunque la higiene mental nos lleve a privarnos de ellos cada día. Oímos decir que no estamos creando, ni haciendo las cosas para el centralismo autonómico español. Es una evidente verdad, y una afirmación de ser castellanos.
El nacionalismo castellano
El sentimiento castellano es negado y dividido por el poder español, nosotros proseguimos construyendo nuestra propia nación, nuestro nacionalismo se justifica por estar haciendo lo que podemos y sabemos por la federación y la libertad. Al estar individual y colectivamente humillados, es natural que nos revolvamos contra el opresor con indignación e ira. A los españoles, les molesta el sentimiento de afirmación nacionalista de los castellanos. No quieren comprenderlo, no se lo explican. Ese sentimiento es cosa clara y sencilla de explicar: Mientras subsista la negación y división de Castilla, y el sentimiento castellano sea ignorado, humillado por el Estado centralista democrático autonómico español, continuaremos los castellanos, añorando la vía democrática de la federación y la libertad. Cuando la cuestión del reconocimiento de la identidad y unidad nacional sea resuelta, ser castellanista heterogéneo resultará tan corriente como lo es hoy ser españolista homogéneo, por ejemplo.
Se trata de construir un Estado plural en que quepamos todos.
“Latifundios” castellanos
Los “latifundios” castellanos están haciendo España, el PPSOE, y también organizaciones autónomas castellanas sumisas; igualmente por el plan centralista están trabajando los dirigentes sindicales... e institucionales del PC-IU.
También los ahí entre el españolismo centralista “republicano”. A estos, aconsejamos... quejueguen su papel... y si lo juzgan útil lean: La Dignidad de la Persona Humana de Castilla y su Soberanía (entrar en sección ACADEMIA CASTELLANA), Foro Castellano en el Benelux:
“Minifundios” castellanos
Llevan... agua al molino españolista los “minifundios” castellanos... influenciados todavía... por reminiscencias obsoletas, que centran todo en la ley del desarrollo general de la naturaleza, dicho proceso ésta agotado por las barbaras exigencias de industrialización mercantil centralista; Liberal ó Socialista. ¿Ambos regímenes no aportan soluciones al porvenir de la humanidad?
Los castellanos no tenemos ningún inconveniente en convivir en una España diversa. EnCastilla no somos separatistas por eso no aceptamos la escisión de nuestro pueblo y territorio en cinco pedazos. Nuestro problema es como conseguir, que este estado centralista nos reconozca como ciudadanos de primera, reconozca a nuestra patria castellana y permita a nuestro pueblo que decida como quiere estructurarse políticamente; con la verdad por delante sin más mentiras homogéneas. España, no es una nación homogénea, sino una comunidad o familia de pueblos con caracteres comunes, pero con personalidad propia cada uno de ellos, a ninguno de los cuales corresponde el calificativo de español con mayor razón que a cualquiera de los restantes. Toda reforma constitucional democrática auténtica, tendrá que reconocer previamente a Castilla como parte de esta pluralidad. El fracaso del Estado español tiene un vicio de origen: Haber sido echo e impuesto por la oligarquía castellana, en primer lugar incapacitando proseguir organizados los castellanos como nación soberana. Ellos los PP si que son homogéneos y traidores a Castilla.
El español
La elevación de sentimientos le lleva á quijote por no abatirse a crear con su trabajo manual, él no ve en el pesebre bajeza alguna: tal es la causa de su odio a la creatividad del trabajo, su afición á la vida aventurera y el gusto por la bizarría en el porte, el trato y el matonismo con los demás. El español no quiere ser creativo y trabajar, se mueve sólo por ideales espirituales señoreando, cuando la transformación de la materia por la creación manual e intelectual y de riquezas sobrepujan á todos los demás. El español será europeo cuando se persuada de que el trabajo propio, es una cosa virtuosa y noble, propia de toda persona honrada é independiente. En todos los tiempos se ha distinguido el español por su credulidad centralista, la experiencia histórica jamás le enseñó nada. Por esas razones fueron los primeros en perder su imperio de ultramar. Perdieron a pueblos de su Estado homogéneo, por no comprender a tiempo; hoy llego la hora de Castilla suena la dulzaina, el Canto de la Esperanza de nuestra libertad y unidad nacional. El español por no saber compartir... le vamos a obligar democráticamente a devolver... lo que nos hurta, ya que no se dispone su Estado, a reconocer Castilla cosa de simple respeto hacia nosotros.
Los impunes del nacionalismo español
En enero del 2002 los homogéneos españoles, bajo dirección de su católico Líder J. M. Aznar, van a presidir durante seis meses la UE sin apartarse del plan de visión español.
Los pueblos europeos hace más de 200 años vencieron por la transformación humanista reforma, a la España fundamentalista de la contra-reforma escéptica y mística, el PP representa la impunidad: Y no hablemos de los símbolos del franquismo que siguen ahí fijados en nombres de calles, plazas, avenidas, edificios, monumentos... en las cinco autonomías de Castilla insultando con ello el respeto y dignidad de todos.
El Estado Español del PPSOE... no es diverso, ni heterogéneo, ni eterno. Es sólo fajo institucional, tras el manto democrático, nada, tras la nada abismo... su fundamentalismo religioso y mercantil reduce todo a recurso económico, incluso la soberanía inherente del ser humano y su nación Castilla.
Federalismo e Independencia
¿Nosotros no estamos contra España. No somos anti españoles? Somos castellanos y sólo preparamos nuestro porvenir... ¿post-España?
La horizontalidad es la forma de gobierno a todos los niveles de nuestra sociedad... está lejos de romper la unidad nacional de Castilla, la estrecha más íntimamente, porque federación supone libertad de organizarse y vivir cada individuo en su barrio, municipio... como estime más conveniente, sin infringir el respeto y dignidad individual inherente a la persona humana.
Exponemos estas “proposiciones” sentando la Federación Castellana: Organización informal de todas las clases trabajadoras; individuos, colectivos, organizaciones y partidos castellanistas...
La federación castellana exige atribuir soberanía originaría (poder, riquezas y vienes del centralismo español) a cada una de las 105 partes comarcas del país castellano. Está ve y confiere a cada individuo, de todas las clases trabajadoras manuales intelectuales y liberales, la soberanía compartida a las 10.080.000 mujeres y hombres del pueblo y el territorio común de 192.890 Km en su conjunto.
La soberanía plena hoy... seria más de temer que a desear para Castilla en este momento, por dos razones: La primera los castellanos mayoritariamente no están mentalmente preparados a ella, y segunda el nombre de independencia puede levantar a ahogarla una nueva tiranía españolista...
Castilla no puede callar el ansia de conseguir un régimen de respeto y dignidad, en que todos quepamos los españoles y los castellanos. Los sillares con que construimos la federación y la libertad son sustentos más seguros para nuestro pueblo que los lomos corvados de los autónomos castellanos. La autonomía española con su evolución se opone, a la transformación federal castellana y sólo podremos hacer vida propia, por un proceso democrático largo lleno de obstáculos hasta alcanzar la independencia. El federalismo reivindica nuestro anhelo de libertad inextinguible, y expresamos en él los deseos que agitan nuestra razón.
Vivir en Identidad y Unidad
No es la cuestión nacional de Castilla sólo un problema de clases, de municipios, comarcas, comunidades de villa y tierra, ni de individuos, grupos o partidos... es la cuestión de vivir en identidad y unidad, sólo tenemos dos caminos: o seguir la actual existencia de dominación democrática autonómica, o exigir la soberanía que abra camino para recuperar identidad y federación.
La ciencia social castellana del Libre Albedrío. Hace imposible por igual el centralismo gubernamental y la imposición de los grupos oligárquicos.
Si nos devanamos los sesos... escogiendo el lugar y el momento de realizar cada actuación, todo individuo puede hacer cada hora ó día algo positivo para Castilla, aunque tenga las manos vacías. Hemos recuperado el amor de nuestra tierra comunera y con ello, aplastado la arrogancia bárbara de la institución española. Acabamos de vencer a los españoles, democráticamente en la encuesta sobre como denominar a nuestra lengua Castellana.
Siglo del nacionalismo democrático de la Castilla total
Enrique Parra Jiménez 26/12/2001
EL FEDERALISMO DE UNIÓN, METODO CASTELLANO
A la memoria de las 192 víctimas y a todos los más de 1400 heridos de la masacre, realizada por el Fundamentalismo Islámico, de la que es responsable el Neofundamentalismo español, el 11 marzo en Madrid. La nación castellana no olvida, ni perdona.
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Por necesidad e higiene democrática pugnamos enjuiciar por apología al golpe de estado, a la violencia, a lo homogéneo... a la Fundación Franco, por mantener ese espíritu vivo, como proyecto para la sociedad y todo eso con financiación publica, exigimos su prohibición y confiscación de bienes.
(Republicanos Federales Independientes de Castilla. Enrique Parra Jiménez)
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La nación castellana quiere su unificación y Estado Laico propio, a soberanía compartida...
La gente, exige la solución de los problemas dentro de un proceso democrático más directo y transparente, centrado en el individuo y el ámbito local.
Luego del I Encuentro Castellanista, la Diáspora castellana propone el federalismo de unión, que busca disponer libremente de todas las competencias de decisión para Castilla. Debemos proseguir la transformación democrática de Europa en Federal, dotarla de un Ejército europeo, con su Constitución Democrática Laica; del Polo Norte a Gibraltar; de Irlanda al Bósforo, con Chipre unificado y sin ocupación, ni dictado u otra condición turca; El legado del pasado, es nuestra herencia socio histórica. Con él hemos marcado el espacio europeo. El problema de Turquía, con la cual las naciones europeas sean batido desde la Edad Media en contra de ella. Solo es aceptable una asociación, que no sea nunca la inclusión. Ningún Estado musulmán o islamita, puede ser miembro de la Europa Laica de las naciones, pueblos y patrias...
La Castilla originaria de las Comunidades, es raíz y parte clave de Europa desde hace 1205 años... Ella emerge y se desarrolla por el trabajo y lucha continua, contra el centralismo vecino; y el venido bárbaro del Sur... actualmente, resiste el castellanismo a la dominación y al separatismo español, y al Fundamentalismo terrorista islámico.
El castellanismo sirve para aunar los esfuerzos democráticos legales y pacíficos como forma principal de llegar a unificar las actuales Cinco Comunidades castellanas más Utiel y Requena. El voto, la papeleta es nuestra principal forma y arma, ahora bien... si la contrarrevolución española sigue inventando su golpe de estado y pone en peligro el Régimen Democrático Laico actual, los castellanos no dudaremos en recurrir a todas formas de resistencia... en su defensa, desarrollo y transformación.
Esta insoportable y odiosa situación exigen, que dejemos a las generaciones venideras en la otra orilla del Ebro, Duero, Tajo y Guadiana forjando la toma de conciencia castellana, iniciada en las campas de Villalar en Abril por la Vieja Guardia Comunera; Sabemos que actualmente se opone un nacionalista castellano a diez centralistas españoles sobre el plan estratégico; Y los castellanos por si mismos deben ser capaces de aunar y alcanzar soluciones federando tres, seis, nueve o más... castellanistas, sobre el plan táctico en cada caso, momento y lugar.
Este método tradicional, de agrupar fuerzas, se centra siempre en el respeto a la pluralidad más absoluta y en compartir soberanía los castellanos.
El Quijote/español, gigante contra viento y marea
El español/Quijote es un gigante de mal viento, que se debe despreciar en lo estratégico y tenerlo muy en cuenta cada día en cada acción táctica. Actualmente en Europa no existen grandes potencias. En la Unión europea, solo hay países grandes, medianos y pequeños; España es un país mediano.
El Estado español parece potente, él representa las clases centralistas de derecha e izquierda. Por eso la nación castellana lo consideramos, por su naturaleza y a largo plazo, ni más ni manos como gigante contra viento y marea; al que se debe despreciar, y arrancar democráticamente la victoria en cada municipio, aunando la pluralidad castellana...
El español ya no puede crecer más, ante el despertar de la conciencia castellana. Él es un gigante vivo, real y de hierro. Por consecuencia, en la táctica, para cada acción especifica, la nación castellana debe tener plenamente en cuenta al quijote; ser prudentes, hacer arte... Para vencer a efectivos superiores, con efectivos castellanos en estos momentos... en inferioridad porque están dispersos.
Agrupar fuerzas castellanas
Para acabar con la contrarrevolución española, localidad tras localidad... Y así cambiar la dominación centralista, a un cuando es débil el castellanismo. Se saldrá de esa inferioridad y pasividad relativa, asegurando para cada campaña, la superioridad del federalismo de unión. Este método de agrupar la diversidad democrática de los cuellos azules y blancos, permite crear una mayoría reformista a movilidad continua para Castilla.
Así resolveremos los nacionalistas castellanos este difícil problema: siendo débiles, podemos vencer al mediano españolismo prepotente; ninguna duda cave a este respecto.
Federar, es ser revolucionarios
Estar seguros que para avanzar hemos de dejar a un lado como asunto privado las ideologías, creencias y religiones de cada individuo, respetando a todas ellas por igual. Nada de hegemonía o centralismo de uno sobre otros, compartir pluralmente con todos. Las elecciones democráticas dicen cada vez, quien debe gestionar la República Castellana. Sea uno de derecha, centro o izquierda castellana exigir el federalismo de unión, es ser revolucionario actualmente para Castilla.
Sí, se puede vencer al mediano centralismo, por bien entrenado que este; no tiene la eficacia de la nación castellana que se bate por su independencia. Se debe aplicar el método de la replica proporcional, sin salirse del País Castellano, debido a que en nuestra tierra, la replica proporcional es justa... Por eso se debe romper... el centralismo, aislarlo sobre varios campos, y en cada uno lidiarlo; separarlo en varios grupos locales, y federar lo heterogéneo castellano; para derrotar a esos grupos, uno a uno...
Como federar la pluralidad castellana
Aunando la pluralidad castellana como un puño, para vencer al inmovilismo parte por parte.
¿Cómo podemos alcanzar la unificación? Esto no es cosa fácil, ello exige ser capaces de estar federando la unión castellana de manera independiente; en todas circunstancias y sectores de la vida.
Primero, escoger la dirección de las operaciones, ya que el objetivo solo se resuelve federando.
Segundo, el federalismo de unión a de ser capaz, de hacer posible la vivencia con los españoles compartiendo soberanía para todos; sin ninguna dominación. Es decir crear una situación continua en la que tendrá que negociar y compartir, más temprano o más tarde; en ello estamos. Para ser realizable, debe preparar, en un sector decidido a redimir su castellanidad legal y jurídica, lo que exige, disponer de superioridad numérica relativa de gente comunera en dicho sector.
Tercero, el método consiste en respetar y reconocer la diversidad de cada individuo, opinión y corriente castellana, como parte integrante de la federación: Donde toda actividad a de ser legal y pacifica.
Cuarto, respetar el federalismo de unión; no importa que actualmente algún castellanista sea autónomo, regionalista, provincial, localista, independentista federal republicano, liberal, socialista, comunista, cristiano, anarquista, carlista...
Con total naturalidad sé a de admitir y exigir ser castellano, en Castilla...
El Federalismo de Unión
Desarrollar el cauce del Fuero de Castilla, emanación de nuestra independencia como individuo y nación; que es el gobierno castellano para sí, mismo. Esta es la razón, por la que sé esta dando el paso hacia el federalismo de unión en cada Comarca.
Castilla es federativa, porque procede de originarios Estados Históricos con elementos propios de nacionalidad en cada uno, raíz que se centra en el mestizaje. El castellano de nuevo tendrá su Constitución y sus Cortes propias y una Cámara conjunta integrada por la representación de todas las Comunidades de Villa y Tierra en federada unión.
El federalismo es clave para el futuro Estado Republicano Castellano, porque no es realmente una forma/estética de gobierno autoritario/castellano, ni centralista/español, ni el actual autonómico Juancarlista; si no solo un modo/ético de unión, de individuos y de sus diferentes Comunidades que constituyen una nación histórica, común; que ya existe en la vivencia y memoria de la gente castellana.
¡Bien seguro, que la revolución castellana es continua!
Ella evidencia la necesidad, de no depender del centralismo. Afirmando su capacidad de resistencia que a de ser compartida... y ello sin ningún limite. Esta claro que la nación castellana jamás capitulo, y la actual generación tampoco va a hacerlo; a un más ha puesto el sillar, de la justa causa de la unificación y la independencia. El 25 de abril de 1976 niega el centralismo, el permiso de celebrar asamblea al castellanismo en el pueblo de Villalar. Y es precisamente en ese primer Villalar de los Comuneros en el siglo XX, que se concentraron en la era cerca de un millar de personas, cada una y todas ellas actualmente meritorias, del reconocimiento de Viejo Comunero.
Militarmente dominaron también esta vez sobre el terreno los imperiales españoles. Políticamente la nación castellana venció, por que de esta batalla salió la nueva recuperación de la memoria Comunera, volvió a su cauce la fuente de la conciencia castellana; por la simple razón que toda ella esta forjada, en la civilización de la gente de las Comunidades castellanas, por las armas de sus propias letras.
Cual sea, el resultado del actual conflicto, que desde hace 485 años continuamente nos enfrenta a los españoles, la nación castellana a un vencida, escindida y discriminada; Puede un día no lejano quitarse de encima la dominación. El Quijote/España, nos inspira odio y envenena el alma de Castilla/Sancho desde generaciones..., no por eso hemos olvidado nada; ni a ninguno de nuestros enemigos... Sin justicia ni respeto a la dignidad individual y colectiva de la nación castellana, no hay perdón, ni posible conciliación...
Ahora bien, ello no debe llevarnos, a subestimar al españolismo pues eso es tan peligroso, como sobrestimarlo. Los enemigos de la nación castellana, han de saber que nuestra resistencia durara tanto tiempo como esté presente su dominación. Por eso buscamos una salida compartida negociando su fin, evitando para ambas partes dramas y violencias inocentes. Ya que no es ninguna vergüenza para un castellano en pensar sacudirse la dominación; no es ninguna vergüenza para un castellano, preferir ver dominada la nación castellana, antes que estar dividida y discriminada como actualmente nos tiene el despotismo democrático Juan carlista con sus autonomías española. La clave es, recuperar la conciencia castellana y hacer la unificación federal para la independencia.
Siglo del nacionalismo democrático en la Castilla total.
Pro: Academia Castellana (ñ)
Enrique Parra Jiménez
22 agosto 2005
LA PERSONALIDAD DE CASTILLA EN EL CONJUNTO DE LOS PUEBLOS HISPANICOS
Anselmo Carretero y Jiménez
Conferencia dada al "Institut Catalá de Cultura" el 29 de julio de 1957 en el "Orfeó Catalá" de Méjico.
Ediciones de "LAS ESPAÑAS", México 1960.
Als meus amics catalans, amb el mateix deler d'una nova Espanya.
Ciudad de Méjico, junio de 1960.
Con mucho gusto he aceptado, desde el primer momento, la invitación que para dar esta conferencia me hizo, hace algún tiempo, vuestro presidente. No solo por la gran estima en que tengo a mi ilustre amigo el exrector de la Universidad de Barcelona don Pedro Bosch-Gimpera; también porque el tema atrae mi atención desde hace muchos años, y porque en las circunstancias actuales me parece muy interesante desarrollarlo ante un auditorio de catalanes, tanto mas si se trata de un grupo, como el vuestro, animado del noble propósito de mantener en el destierro la cultura de la patria.
Aceptada, pues, con placer, la invitación, un elemental deber de lealtad para con vosotros y de respeto a mi mismo, me obliga a deciros la verdad, mi personal verdad sobre el asunto. Si al hacerlo así expongo opiniones opuestas a las de algunos o muchos de vosotros, os ruego que no veáis en ello molesto propósito de contradicción y que las recibáis con la misma cordialidad con que os las doy a conocer.
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Pocos nombres, si es que alguno, salvo el mismo de España, se mencionan con tanta frecuencia como el de Castilla en los estudios sobre nuestra patria. Y creo que ninguno se emplea de manera tan confusa y, muy frecuentemente, con tan manifiesta impropiedad.
Este vocablo, Castilla, evoca en seguida en la mayoría de los españoles una parda llanura de nuestra península situada al norte del rió Duero y al poniente del Pisuerga; inmensa llanura sin rocas ni árboles, ondulante "mar de enceradas mieses" cuando los trigales están para la siega, y áspera paramera de rastrojos después de la recolección.
El nombre de Castilla suele traer también a muchas mentes la imagen de un estado autoritario que, por la fuerza y bajo su hegemonía, asentó la grandeza de la monarquía española, unitaria y centralista, apoyada en una altiva aristocracia y en las altas jerarquías de la Iglesia; de una nación que al servicio de una idea imperial y con un puñado de capitanes y soldados realizó la asombrosa proeza de la conquista de América ; de un pueblo intolerante y devoto del absolutismo que, con la espada y la hoguera, impuso su religión y su voluntad a propios y extraños.
Para muchos paisanos vuestros, Castilla es la monarquía extranjera que somete con sus ejércitos a Cataluña, acaba con las libertades catalanas e implanta en vuestra tierra la lengua y las leyes castellanas.
Según este punto de vista, Castilla es, en resumen, un pueblo dominador e imperialista que ha sojuzgado a los demás de España e impuesto en toda ella, por la fuerza de las armas, su idioma, su ley, su idea y su cultura.
En el transcurso de esta conferencia trataremos de presentaros la personalidad de Castilla tal como realmente se manifiesta en su desarrollo histórico. Veréis que no se parece nada a los divulgados retratos que, a grandes rasgos, acabamos de describir, y que en muchos aspectos fundamentales es totalmente opuesta a ellos.
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A la caída del imperio visigodo de Toledo (débilmente asentado sobre una aristocracia goda e hispanorromana), arrollado vertiginosamente por el empuje musulmán sin que el verdadero pueblo español, trabajador en servidumbre, luchara por defenderlo, pues le era indiferente depender de los viejos señores cristianos o de los nuevos musulmanes, tanto mas cuanto que éstos eran tolerantes con la religión de los vencidos, comienza el largo periodo histórico de la llamada Reconquista; durante el cual España aparece dividida en dos grandes campos, musulmán y cristiano, subdivididos en varios, y todos igualmente españoles, pues tan hispanos eran por su abolengo la mayoría de los musulmanes del Andalus como los cristianos del Norte.
Durante esta época y por la conjunción de un gran número de factures muy diversos (geográficos, económicos, antiguos antecedentes históricos y vicisitudes de las luchas de la Reconquista, no solo de españoles cristianos contra españoles musulmanes, sino entre los de la misma religión) toman forma distintos estados y agrupaciones nacionales que son el origen inmediato de los actuales pueblos o nacionalidades de España.
Al pronto, en los comienzos de la Reconquista aparecen independientemente en el Norte de la Península varios focos de oposición al dominio musulmán, muy diferentes entre si.
En el Noroeste, restes de la nobleza y del ejército visigodos huidos ante el rápido avance de los sarracenos se refugian en las abruptas montañas de Asturias, escasamente pobladas, donde fundan el pequeño reino de Oviedo con el propósito de restaurar el Imperio visigodo, de cuyos reyes se proclaman sucesores. Este pequeño estado neogótico se extiende por Galicia y el Norte de Portugal y establece su capital en el antiguo campamento de una legión romana, al sur de Asturias y a la entrada de la meseta de Campos, los Campos góticos de sus antepasados, base geográfica del reino de León (como con acertada frase llama a esta llanura un gran historiador portugués); nuevo reino que aun crece-ramas, al sur del Duero y del Tajo, por tierra de Extremadura.
El carácter originario y esencial del estado asturleonés es su neogoticismo. El designio de sus magnates no es la liberación de España, es decir del pueblo español, como suele leerse en los textos escolares, pues, al contrario, lo que pretende es volverla a dominar en provecho propio, reconquistarla en el sentido literal de la palabra. Según los antiguos cronicones, los fines proclamados por el rey Pelayo en Covadonga son la salvación de España y la restauración del pueblo godo.
El viejo reino de León es una monarquía unitaria, basada en las castas militares y eclesiásticas que encabeza el rey y que se reparten el país en feudos. Ley fundamental de este estado es el Fuero Juzgo, código romanovisigótico, llamado también Fuero de los Jueces de León. Esta monarquía de estirpe extranjera, neogótica, militar y teocrática apenas cuenta inicialmente en su base una pequeña población autóctona, que crece después y acentúa el carácter español del reino con la repoblación muzárabe; fenómeno demográfico y cultural de suma importancia en la formación del pueblo leonés.
La influencia del estado asturleonés en los destines de España ha sido fundamental, muchísimo mayor de lo que generalmente se cree. La ideología y la estructura social del reino leonés, que en un principio abarca a Asturias, Galicia, Portugal y León, se extiende luego por Extremadura y más tarde, poniendo en vez del de León el nombre de Castilla en las coronas unidas, por la Mancha, Andalucía y Murcia. La monarquía imperial leonesa es el símbolo de concepciones políticas y de fuerzas sociales que han desempeñado un papel decisivo en la formación del estado español que llega hasta nosotros.
Si la reconquista iniciada en Covadonga es visigoda, en el extremo oriental de los Pirineos, la Marca hispánica del Imperio carolingio, varios condados francos emancipados de la autoridad ultrapirenaica y agrupados alrededor del de Barcelona forman el estado catalán medioeval, del que desciende directamente la Cataluña moderna. La base nacional española de Cataluña aumenta después con la inmigración de repobladores. El sentimiento nacional catalán aparece primero frente a los francos de allende Pirineos y a los moros del sur. Siglos después, la conciencia patriótica de Cataluña chocará con la monarquía centralista española, mal llamada con frecuencia castellana, pues, como pronto veremos, Castilla es su primer opositor y su víctima.
El proceso histórico de Cataluña a partir de su origen feudal es parecido al que en general han seguido los países del Occidente de Europa que pasaron por la etapa del feudalismo; en él, la activa ciudad de Barcelona, con su burguesía mercantil y sus menestrales, desempeña el papel central.
Cataluña, como toda España menos Castilla y el País vascongado, se rigió al principio por el Fuero Juzgo romanovisigótico. En ella nace después el primer régimen constitucional de tipo europeo, anterior a la Carta Magna inglesa. Las Cortes catalanas —muy superiores a las de León y Castilla— y el poder ejecutivo emanado de la "Generalitat" o Diputación del General son creaciones que honran a España y demuestran su natural capacidad política, a pesar de lo cual no han recibido la atención que merecen: por el empeño que secularmente se ha puesto en enseñarnos a ver lo español castizo en las obras de la monarquía imperial extranjera.
Al igual que los restantes estados cristianos de nuestra península, Cataluña se extiende hacia el sur en las luchas de la Reconquista, y así lleva a Valencia y a las Islas Baleares su lengua, su cultura y su organización social.
Hecha esta esquemática descripción de las reconquistas leonesa y catalana, orígenes medioevales de la mayor parte de los pueblos de España, acerquémonos a Castilla.
En la norteña cadena montañosa cántabro-pirenaica, entre Cataluña y Asturias, aparecen también al comienzo de la Reconquista unos pequeños estados de características singulares y de gran interés para el conocimiento de nuestro tema. Son: Aragón, Navarra y Castilla. Aragón y Navarra, de raíces étnicas vasconas que marcan vigorosamente su carácter nacional, nacen y afirman su personalidad entre los francos ultrapirenaicos y los musulmanes del sur. Navarra alcanza pronto su apogeo en el siglo xi cuando, con Sancho el Mayor, llega a ser el centre político mas importante de la España cristiana; pero pronto agota sus posibilidades de expansión territorial por la Península y cae en la órbita política de Francia, de la que no sale hasta el siglo xvi en que queda incorporada a la monarquía española. Aragón, con influencias catalanas en su parte nororiental, se va asemejando más y más a Castilla a medida que la Reconquista avanza por la antigua Celtiberia, territorio que queda repartido entre ambos estados conservan-do una misma fisonomía regional.
Castilla nace en Cantabria. En la zona montañosa comprendida entre el mar y el Alto Ebro antiguos pueblos vascocántabros, famosos en la antigüedad por sus luchas contra Roma, rebeldes al dominio visigodo, refractarios siempre a todo gobierno extranjero, rechazan ahora a los musulmanes al mismo tiempo que se oponen a las pretensiones imperiales del reino asturleonés. La milenaria tradición de estos pueblos, en conjunción con factures económicos y geográficos, determina el carácter originario del estado castellano, único rincón en la Europa de aquellos tiempos —dice un eminente medioevalista— en que la población fue libre, política y económicamente.
Bosch-Gimpera ha estudiado en algunos de sus trabajos mas conocidos la gran influencia del antiguo poblamiento peninsular en la formación de los actuales pueblos o nacionalidades españolas. Carretero y Nieva, por su parte, ha señalado claramente las raíces prerromanas de la personalidad nacional de la vieja Castilla. Mientras que las reconquistas leonesa y catalana son de origen visigodo y franco, las de Navarra y Castilla se caracterizan por el predominio del elemento indígena.
Castilla, como León y Cataluña, se expande hacia el sur en sus luchas con el moro. Pero en tanto que León se repuebla con gallegos y sobre todo con mozarabes que dejan el Andalus para establecerse como labradores y artesa-nos en los señoríos leoneses, Castilla se repuebla de norte a sur, con cántabros y vascos, nombres libres e iguales, que al extenderse por las serranías poco pobladas de la antigua Celtiberia se funden con sus habitantes, también de inmortal renombre por su fiero apego a la independencia. Ambas repoblaciones, tan diferentes, son —dice uno de nuestros máximos historiadores— caracterizadoras.
Fue un catalán quien dijo —con frase que gusto a Unamuno— que el vasco es el alcaloide del castellano. Expresión que aplicada a los orígenes de Castilla encierra mucha mas verdad de lo que a primera vista parece.
El estado vascocastellano aparece en la Edad media española con caracteres no ya diferentes sino antagónicos a los del asturleonés. En lugar del aristocratismo romanovisigótico de las castas dominantes en León, Castilla presenta la igual-dad democrática de vascos y cántabros ; en lugar de la gran propiedad feudal de los nobles y la Iglesia, la comunidad de bosques, pastos, minas y aguas: en vez de la legislación imperial, la foral, o simplemente los "usos y costumbres" populares; al centralismo unitario opone la federación de pequeñas republicas o comunidades autónomas trabadas por un jefe común o poder federal a la cabeza; al poder teocrático, el laicismo de un pueblo creyente que mantiene a los clérigos apartados de los puestos de gobierno; a la casta militar, las milicias concejiles; a los privilegios señoriales, la igualdad de los ciudadanos ante la ley; a los jueces y funcionarios de nombramiento real, los de designación popular...
Sociedades de tan contradictorias estructuras sociales y opuestos designios no podían convivir cómodamente dentro del mismo estado, y chocan, al extremo de que los montañeses cántabros rompen con la monarquía leonesa y proclaman la independencia del estado vascocastellano (de Castilla y Álava, no lo olvidemos) ; precisamente porque rechazan el centralismo neogótico leonés (lo mismo que sus antepasados habían rechazado el Imperio visigótico de Toledo) cuya máxima expresión legal, el Fuero Juzgo, los castellanos, dicen la tradición y antiguas crónicas, quemaron públicamente en hoguera simbólica. He aquí como relata el hecho un texto antiguo: "Cuando el conde Fernán González e los castellanos se vieron fuera del poder del rey de León, se tuvieron por bien andantes e fuéronse para Burgos, e fallaron que pues non deben obedecer al rey de León, que non les cumplía aquel fuero. E enviaron por todos los libros que de este fuero había en todo el condado e quemáronlos en la iglesia de Burgos et ordenaron que los alcaldes en las comarcas libraran por fuero de albedrío" (es decir, según parecer y según la costumbre). Texto que recoge el odio a la legislación imperial impuesta y el respeto popular por los propios fueros y por la costumbre libremente mantenida.
A este nuevo estado, ampliado por las tierras serranas del Alto Duero, el Alto Tajo y el Alto Júcar, se unirán después, por libérrima decisión, las repúblicas vizcaínas y guipuzcoanas. Federación vasco-castellana se puede en verdad llamar, con la terminología política moderna, al viejo reino de Castilla.
En resumen: contra su dependencia de la monarquía neogótica de León, aristocrática, feudal y unitaria, se alza el condado vascocántabro de Castilla, popular, comunero y foral. Tal es, a grandes rasgos y con la inexactitud que inevitablemente toda síntesis de un proceso histórico complejo lleva consigo, el significado profundo de la independencia nacional castellana presentada con frecuencia en los libros de texto como un simple episodio de las luchas feudales: la sublevación de un conde ambicioso contra su rey.
El carácter originario de Castilla se va conociendo mejor a medida que progresan los estudios históricos sobre aquella época, y ha sido señalado por varios investigadores, aunque, por su formación y el ambiente en que han desarrollado sus trabajos, muchos de ellos no puedan sacar las consecuencias (revolucionarias si se. comparan con lo que —hoy mas que nunca— podemos llamar historia oficial de España) deducibles desde otros puntos de vista.
Los juicios que siguen son de dos de los mas autorizados investigadores de la primitiva Castilla: "Aquellos nombres son los descendientes de los cantabros rebeldes y de los vascones siempre indóciles a todo yugo". "Por eso odiaban la ley de los godos, contra los cuales habían luchado sus padres cuando se la imponía los reyes de Toledo". "La odiaban como un símbolo de servidumbre, como un yugo que estaban dispuestos a sacudir". "El carácter apartadizo de aquellos foramontanos era un motivo de alarma en los centros de la corte". "Ya en tiempo del rey Ramiro I habían tenido la audacia de nombrarse a si mismos sus jueces, cuando estaba bien claro en la ley de los godos que nadie podía establecer un juez sino el rey o su representante". "El reino visigodo, agitado por la oposición de vascos y cantabros, se repite en el Imperio leonés, reino neogótico combatido por Navarra y por Castilla, es decir, la Vasconia y la Cantabria que tanto combatieron a la Toledo visigoda", y aquí Navarra se refiere a los vascones en sentido restricto, pues alaveses y vizcaínos estaban unidos al condado de Castilla. Y un tercer medioevalista castellano, tan eminente como los anteriores, para quien "el decisivo factor explosivo" de la independencia de Castilla fue "la libertad poli-tica y económica de los castellanos de hace un milenio", dice que "ni nobles de alta jerarquía, ni grandes monasterios, ni iglesias catedrales pesaron poco ni mucho en la vida castellana", "a diferencia de los grandes claustros y grandes iglesias que actuaron como ventosa formidable de la riqueza rustica en Galicia, en Asturias y en León". Las luchas entre castellanos y leoneses abarcan los cuatro primeros siglos de la historia castellana y tienen profunda significación para el estudio del desarrollo histórico de ambos pueblos. "El catalanismo de nuestros días —dice Menéndez Pidal— es un recuerdo pálido de discordias si se compara con la rivalidad que separé a León y a Castilla en otros tiempos".
El antagonismo ha dejado huella en las obras de la literatura épica castellana (el Cantar del Cid, el Poema de Fernán González, el Romancero).
El nombrarse sus propios alcaldes para que juzgasen según "fuero de la tierra" y no por el Fuero Juzgo, los castellanos lo consideraron siempre como el principal acontecimiento memorable de su historia nacional y —sea o no cierta las existencias de tales jueces— es un hecho recogido por la tradición que ilustra mucho sobre el carácter de la primitiva Castilla. El Poema de Fernán González narra este viejo suceso y lo presenta en su ambiente popular, con ese realismo histórico que señala a la epopeya española y la destaca con fuerza entre todas las demás. Recuerda así a aquellos oscuros jueces que fueron encarnación del espíritu nacional:
Todos los castellanos en una se juntaron, dos omnes de grand guisa por alcaldes alzaron, los pueblos castellanos por ellos se guiaron. Que non pusieron rey muy grand tiempo duraron.
El héroe del Cantar del Cid, el Campeador, equivale en nuestra epopeya al Roldán de la francesa o al Sigfrido de la germana, pero ¡que diferencia de personajes y de ambiente! No es un semidiós de alta alcurnia aristocrática, sino un simple infanzón, uno de tantos miembros de aquella numerosa clase de nombres libres de la reconquista castellana, dueño de un molino sobre el rió Ubierna en su aldea de Vivar.
En las Cortes de Toledo, los partidarios de los infantes de Carrión —jóvenes de la aristocrática familia leonesa de los Beni-Gómez— defienden el repudio de las hijas del Cid porque no son de la nobleza; ni siquiera servirían para barraganas de señores de tan alto linaje:
Los de Carrión — son de natura tan alta, non gelas devíen querer — sus fijas por barraganas.
¡Casarse ellos con las hijas de un infanzón!
De natura somos — de condes de Carrión : deviemos casar con fijas — de reyes o de emperadores, ca non pertenecíen — fijas de infanzones.
Y en otro pasaje del Cantar el conde Gonzalo Ansúrez llama despectivamente molinero al Campeador y le dice que se vaya a su pueblo a picar las muelas y cobrar las maquilas de su molino, como tiene por costumbre:
¡ Ya varones, — quién vido nunca tal mal?
¿Quién nos daríe nuevas — de mió Cid el de Bivar!
¡Fosse a rió d'Ovirna — los molinos picar
E prender las maquilas, — como solía far!
¿Quil daríe — con los de Carrión a casar?
El juglar castellano se complace en ridiculizar a la nobleza cortesana, representada por los yernos del Cid, los sobrinos del famoso Pedro Ansúrez —el fundador de Valladolid—, prominente personaje de la corte de León y destacado enemigo del Campeador castellano. Los infantes son unos "señoriítos" de la época —así los caracteriza Machado—, que visten bien y cabalgan con garbo, pero que no sirven para nada útil y son cobardes. Y al infante Asur González lo des-cribe como un bullanguero y hablador que no es bueno para más:
E va i Ansuor Gonzálvez — que era bullidor, que es largo de lengua, —
mas en lo al non es tan pro.
Para el autor del Cantar —al parecer un juglar de tierras de Soria— el origen aristocrático nada vale si no va acompañado del mérito propio.
Por su parte, el molinero de Ubierna no se paga de vanidades y, como avezado catador de nombres, a pesar del noble linaje de sus futuros yernos, no ve con buenos ojos las bodas de sus hijas:
Dixo el Cid: de gran natura — son infantes de Carrión, ellos son mucho orgullosos — e han part en la cort, deste casamiento — non habría sabor.
Uno de los pasajes más impresionantes de la epopeya castellana es la jura de Santa Gadea en Burgos, del Cantar del Cerco de Zamora. Cuando Alfonso VI de León regresa del destierro entre los moros de Toledo, al saber la muerte de su hermano, los leoneses, gallegos y asturianos le saludan en seguida como vasallos contentos de ver nuevamente a su antiguo rey; pero los castellanos no lo miran con agrado y no lo reciben por tal si antes no jura no haber tenido parte en la muerte de don Sancho. Esta jura es sin duda un hecho histórico: tiene todo el aspecto del juramento foral —el compromiso de respetar los fueros, costumbres y libertades del reino, es decir, de someterse a la ley— que todos los gobernantes de Castilla estaban obliga-dos a hacer. Juramento que Isabel la Católica hubo de prestar ante los segovianos al ser pro-clamada por éstos reina de Castilla, y que días después hubo de repetir don Fernando, como rey consorte, antes de traspasar las puertas de la ciudad. Juramento que también tuvo que dar solemnemente Carlos V porque los procurado-res castellanos se negaban a reconocerle como rey de Castilla si él no se comprometía a guardar las libertades del reino. La imaginación juglaresca, en aras del interés dramático del poema, prescinde del carácter general y obligatorio del juramento para destacar en este caso la cláusula especial sobre la no intervención del monarca en la muerte de su antecesor; y personifica al pueblo castellano en el Cid, que queda así duramente enfrentado al rey.
No muestra la epopeya castellana demasiado respeto por la majestad real cuando el rey no obra rectamente. Y así en el romancero de Fernán González se hace decir al conde castellano:
Cada día que amanece por mí hacen oración; no la hacían por el rey. que non la merece, non.
El mismo Fernán González considera que "era fuerte cosa la mano al rey besar". En conocido verso del Cantar de mío Cid se reprocha al rey: "j Dios que buen vasallo, si hubiese buen señor". Y mas tarde el romancero cantará:
Por besar mano de rey no me tengo por honrado; porque la besó mi padre me tengo por afrentado.
Costa, que estudio seriamente el fondo poli-tico y social de la epopeya cidiana, pudo sacar de ella una doctrina política completa. Cuando, en plena postración nacional, el gran aragonés dijo que era preciso "echar doble llave al se-pulcro del Cid, para que no volviera a cabalgar", la frase no fue bien interpretada: se refería al Cid altivo de las modernas leyendas, ese Cid que los aduladores del actual dictador presentan a veces como precursor del "Caudillo". Y el propio Costa se apresuro a resucitar al Cid ciudadano, al que en nombre del pueblo de Castilla exige enérgicamente al rey el juramento de las leyes del estado. Los puntos mas salientes del "Programa político del Cid" eran: La independencia civil de la nación respecto al papado; la tolerancia religiosa, considerando a los creyentes no católicos como elemento integrante de la nacionalidad; la unión federal de los estados peninsulares; el imperio de la ley en las relaciones entre la autoridad y el ciudadano; y el derecho de insurrección contra la tiranía. Veréis que tienen sus raíces en la más vieja tradición castellana.
El federalismo castellano no lo es solo en lo referente a la unión de los estados peninsulares. El estado castellano medioeval era en si de naturaleza federal: un conjunto de repúblicas autónomas en su administración y gobierno interne con un jefe común (conde de Castilla y Álava primero, rey de Castilla después), lazo federal al que correspondían como fundamentales las siguientes facultades y tributos: justicia (en grado supremo y con arreglo a fuero) ; moneda (común para todo el reino) ; fonsadera (dirección de la guerra, a la que cada comunidad ayudaba económicamente y acudía con sus propias tropas, capitanes y pendón) ; y suos yantares (es decir, el mantenimiento por toda la federación del oficio y casa reales ).
Eminentemente federal fue la unión de vizcaínos y guipuzcoanos a la corona de Castilla —los alaveses formaron en realidad parte del estado castellano desde su aparición—, uno de los hechos mas altos y significativos de nuestra historia y sobre el que nunca se llamará bastante la atención; unión absolutamente espontánea, por la cual las repúblicas vizcaínas y guipuzcoanas se incorporaban al estado castellano siempre y cuando se respetaran sus fueros; verdadero pacto federal, que todo nuevo rey de Castilla tenía que confirmar mediante el juramento foral. De aquí el venerable simbolismo del árbol de Guérnica, no solo para vascos y castellanos, sino para España entera: símbolo de libertad y de fraternal unión entre pueblos en pie de igualdad.
En el Norte de Castilla, Castilla Vieja o la Montana, las entidades autónomas básicas eran las behetrías y merindades, especie de repúblicas o "señoríos" singulares que elegían por jefe o "señor" a quien les parecía, unas veces entre los de un linaje y otras sin ningún género de limitaciones; a estas últimas se las llamaba behetrías "de mar a mar". Los señoríos de Vizcaya eran, en líneas generales, repúblicas del tipo de las behetrías, que no deben confundirse con los feudos señoriales. Alguien ha dicho que el "señor" de behetría era mas bien un funcionario que un noble con señorío feudal. Pero, a nuestro juicio, las instituciones mas interesantes de la democracia castellana eran las Comunidades de Ciudad y Tierra, que se desarrollan por todo el solar celtibérico, tanto castellano como aragonés. Las comunidades, no obstante lo mucho que de ellas se habla, son en la actualidad ignoradas por la inmensa mayoría de los españoles, a pesar de que, con las merindades montañesas, ocupaban casi todo el territorio de Castilla, como se ve con la sola enumeración de las mas importantes : Nájera, Burgos, Roa, Pedraza, Sepúlveda, Cuellar, Coca, Arévalo, la grande de Ávila (con mas de doscientos pueblos), la grande de Segovia (con mas de ciento cincuenta pueblos), Madrid, Ayllón, la grande de Soria (con mas de ciento cincuenta pueblos), Almazán, Atienza, Guadalajara, la grande de Cuenca. Las más importantes por su extensión eran las de Soria, Segovia, Ávila y Cuenca. La de Sepúlveda es famosa por su primitivo fuero, que ya regia en la época condal, hace más de mil anos; su espíritu se extiende por el Aragón comunero, el de las grandes comunidades de Calatayud, Daroca y Teruel. Madrid fue cabeza de una pequeña comunidad castellana antes de convertirse en corte de la corona de España.
Muy notable, tanto por su vasto y bien ad-ministrado territorio —comprendía ambas ver-tiente de la Sierra de Guadarrama, "aquende y allende puertos", dicen los documentos antiguos—, como por su interesantísima historia civil es la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia (nuestra tierra natal), que todavía en 1936 poseía algunos buenos pinares, pequeñas reliquias del gran patrimonio comunero de siglos pasados. Ofrece la importante particularidad de que no tenía fuero escrito —semejantemente a como Inglaterra no tiene constitución—, por lo que aparece como tradicional creación popular y es por ello manifestación valiosísima del carácter nacional de la vieja Castilla.
Las antiguas comunidades, verdaderas republicas populares dentro del reino de Castilla, poseían todos los caracteres de los estados autónomos dentro de una federación. Abarcaban territorios de extensión muy variable que comprendían a varios pueblos (a veces mas de cien y aun de doscientos), municipios con vida propia y autonomía local dentro de la comunidad. Tenían soberanía en todo su territorio, libre de todo poder señorial; y autoridad sobre los municipios de la Tierra, entre los cuales ejercían el "medianeto" (derecho de arbitraje para dirimir contiendas). El poder de la comunidad emanaba del pueblo y se ejercía por los concejos comuneros. La sede permanente del gobierno era la ciudad o villa cabeza de la comunidad que llevaba su nombre. Los bosques y pastos (que ocupaban lugar importantísimo en la economía comunera) pertenecían a la comunidad; las aguas y el subsuelo (salinas, yacimientos metalíferos, etc.) eran igualmente propiedad comunera. Los tejares, fraguas y molinos eran con frecuencia propiedad de los municipios. Con la propiedad comunera y comunal de los municipios coexistía la propiedad privada de las casas y tierras de labor.
Los órganos de gobierno de las instituciones populares castellanas (comunidades y municipios) eran los concejos. La palabra castellana concejo equivale a la alemana rat y a la rusa soviet. El régimen político y administrativo de Castilla era, pues, el gobierno de los concejos. Estos eran elegidos por todos los vecinos con casa puesta (lo que los vascos llaman por voto fogueral y vosotros decís per focs), sin distingos de privilegios por nobleza o situación económica, pues todos. los vecinos eran iguales ante la ley; lo que el Fuero de Sepúlveda expresa claramente en el precepto que manda que todas las casas "también del rico, como del alto, como del pobre, como del bajo, todas hayan un fuero e un coto" (es decir, una sola ley y una sola jurisdicción para todos) ; y en aquel otro que ordena que "si algunos ricos omnes, condes o podestades, caballeros o infanzones, de mío regno o d'otro, vinieren poblar a Sepúlveda, tales calomnas hayan como los otros pobladores".
Una restricción conocida y frecuente era que para ocupar algunos cargos del concejo (capi-tan de milicias concejiles, por ejemplo) se había de ser caballero. Pero en las comunidades de Castilla (como en el País vascongado), a diferencia de la Europa feudal, la caballería no era un cuerpo aristocrático cerrado al pueblo, sino un arma en la que podía ingresar todo el que ensillara caballo para la guerra presto a seguir el pendón del concejo, por lo cual se hacia caballero todo vecino que lo adquiriese, y dejaba de serlo quien lo perdiera. En el poema del Cid se alude a la condición democrática de la caballería castellana cuando nos cuenta como los peones de las tropas del Campeador se hacían caballeros con sus ganancias en la guerra:
Los que foron a pie — caballeros se fazen.
La autoridad suprema del estado castellano residía en el rey; pero debía ejercerla con sujeción a los fueros. Tal era el prestigio popular de éstos que todavía la palabra desafuero es, en el lenguaje llano, sinónima de acto contrario a la razón o a las buenas costumbres. La justicia correspondía al rey, pero en suprema instancia y con arreglo a "fuero de la tierra". Los vecinos de las comunidades elegían sus autoridades judiciales y no se les podía obligar a comparecer ante los oficiales del rey sin antes haberlo hecho ante sus propios alcaldes.
Los concejos rechazaban las disposiciones reales que estimaban contrarias a los fueros, de aquí la histórica frase castellana: "Las ordenes del rey son de acatar, pero no son de obedecer si son contra fuero"; que concuerda con la famosa formula del pase foral —"se obedece, pero no se cumple"— con que los guipuzcoanos rechazaban respetuosa y firmemente las ordenes reales que consideraban atentatorias a sus fueros.
Las comunidades tenían ejércitos con capitanes designados por ellas, milicias comuneras que tenían que seguir el pendón del concejo, símbolo de la autoridad militar de este. Naturalmente que el jefe supremo de los ejércitos de Castilla era el rey, a cuyas ordenes, o de la persona en quien delegara esta jefatura, actuaban los capitanes de las milicias concejiles.
Como se ve, las comunidades castellanas eran cosa distinta de los municipios comunes de la España feudal, y muy semejantes a las repúblicas (hermandades o cofradías) vascongadas.
La historia del pueblo castellano durante la Edad media es, en grandísima parte, la de sus comunidades. El proceso de su decadencia y extinción es largo y en él se dan episodios que revelan profundamente el carácter popular del viejo estado castellano.
En el estudio del pasado de España, donde cada uno de sus pueblos presenta particularidades que no es posible pasar por alto, se ha de tener mucho cuidado con las generalizaciones. Es idea muy extendida —y en líneas generales cierta para la mayor parte de la Península— que la monarquía, en su obra unificadora, apoyó al pueblo en contra de la nobleza feudal. Este aspecto de la lucha de los pueblos españoles de origen feudal (herederos de la estructura social de la monarquía neogótica) por su emancipación tiene suprema expresión literaria en "Fuenteovejuna". Como es sabido, el tema de este famosísimo drama histórico es la magnifica protesta de todo un pueblo contra la injusticia, en defensa de su honra y de la libertad; en él, el poder superior de los reyes aparece como defensor de sus súbditos contra los abusos del señor feudal. Pero este esquema no es válido para Castilla ni para el País vascongado. Aquí el empeño absorbente y centralizador de la corona no tropezó con una nobleza poderosa, que apenas existía, sino con las instituciones tradicionales de gobierno popular. Para destruirlas, los reyes se apoyaron en la aristocracia y en la Iglesia.
En esta larga lucha, las comunidades fueron atacadas, y a la larga destruidas, de diversas maneras: por división en otras mas pequeñas y por segregación de municipios y aldeas de su jurisdicción ; por donaciones a nobles, iglesias y monasterios; por intromisión de funcionarios reales en los órganos de gobierno; provocando o aprovechando rivalidades entre la Ciudad o Villa cabeza de la Comunidad y los pueblos de la Tierra; fomentando en el seno de la Comunidad el desarrollo del oligarquías privilegiadas, de lo cual es caso notable Ávila, en donde un grupo de familias domina el gobierno, convirtiendo la vieja ciudad comunera en Ávila de los Caballeros.
La liquidación definitiva de las viejas comunidades castellanas corresponde paradójicamente a los gobiernos progresistas del siglo xix. Aquellos bien intencionados libérales, entusiasmados con las doctrinas de la Revolución francesa y deslumbrados por la grandeza de esta, creían dogmáticamente que las revoluciones y cambios sociales tenían que realizarse en todas partes copiando el patrón francés, sin tener en cuenta las condiciones, los antecedentes históricos y el carácter de cada pueblo. Aquellos progresistas fue-ron causa de un retroceso político, económico y social en muchos aspectos de la vida del país comunero. Al sacar a venta los llamados bienes de manos muertas (buscando lo que en Francia había sido un indudable progreso que acaba con la propiedad feudal de los nobles y la Iglesia para crear una clase de burgueses labra-dores), nuestros buenos libérales malbarataron el patrimonio comunero, y, sin contribuir al fomento de la producción agrícola, esquilmaron la riqueza forestal y crearon una clase de terratenientes reaccionarios antes inexistente en Castilla. Gran lección que nos demuestra, con el ejemplo de casa, que si bien las ideas son (o deben ser) de curso internacional, en las realizaciones políticas, económicas y sociales hay que tener en cuenta las circunstancias propias de cada país y sus antecedentes históricos. Algo en que seria muy interesante que meditaran quienes hoy, con igual o aun más cerrado dogmatismo, creen en la infalibilidad de otros patrones extranjeros.
Otro rasgo característico de Castilla era el carácter laico de su administración pública. En contraste con la gran actividad guerrera y política de los obispos y abades de la Europa feudal, grande también en los de la corona leonesa, de fuerte tinte teocrático, era norma consuetudinaria en Castilla que los clérigos no pudieran sentarse en los concejos; e incluso hay disposiciones reales que sancionan esta costumbre, y preceptos forales tendientes a evitar la excesiva acumulación de riquezas en manos de la Iglesia. El carácter laico del gobierno (compatible naturalmente con el sentimiento religioso de los ciudadanos, muy vivo en la época medioeval), era mas explicite en el País vasco. Sabido es que en Guipúzcoa no estaba permitido a los clérigos ser procuradores en Juntas.
Incluso en el aspecto religioso muestra Castilla su particularismo nacional. Mientras la monarquía imperial leonesa se pone bajo la protección, que luego se extenderá a toda España, de la gran figura de Santiago, cuyo sepulcro se venera en Galicia, los castellanos invocan a un modestísimo santo local: el riojano San Millán de la Cogolla, patrón de Castilla.
Tales eran el espíritu, la organización política y la estructura social de Castilla. Vosotros, catalanes que me escucháis, podréis ver claramente lo que tienen que ver con ellos las leyes que, calificadas de castellanas, impuso en vuestra tierra la monarquía española con el famoso "Decreto de Nueva Planta". En este, como en otros muchos casos, el nombre de Castilla se ha utilizado para rotular cosas no solo diferentes sino opuestas a lo que fue y represente el pueblo castellano.
La fisonomía de Castilla comienza a desdibujarse en la historia desde la unión definitiva de las coronas leonesa y castellana, y decae ininterrumpida y aceleradamente a partir del derrotado alzamiento contra el emperador Carlos V, llamado impropiamente de las comunidades de Castilla, pues no fue exclusive de esta ni de sus comunidades, ni tuvo la misma significación en todos los lugares por donde se extendió.
Su figura histórica y su carácter nacional han sido escamoteados en un sutil proceso que ha consistido en poner el nombre castellano como título de las coronas unidas, retirando poco a poco el de León, pero manteniendo como esencia de la monarquía el contenido tradicional de la neogótica. Y así se ha borrado la personalidad de Castilla hasta tal punto que los nombres de Castilla y León, que significaron en la historia de España estados y concepciones antagónicas, representan hoy para la mayoría de los españoles una sola y misma cosa.
De esta manera Austrias y Borbones, Carlos y Felipes, que no son castellanos, ni siquiera españoles, traen y llevan, para bueno y para malo, el nombre de Castilla por todo el mundo. Y a medida que este nombre se pronuncia más y mas, Castilla, la verdadera Castilla, tiene que ver menos y menos con la monarquía que lo utiliza.
El equivoco ha llegado incluso a desplazar la acepción geográfica de Castilla. Esta confusión, que alcanzo su máximo en el siglo pasado y comienzos del presente, ha tenido resonancias literarias en la obra de nuestros mejores escritores (Unamuno, Ortega, Azorin —Machado no, este se encariño con la Castilla celtibérica—). A pesar de que Castilla es un país sumamente montañoso, que arranca de la Montana por antonomasia (cuna de Castilla) para extender-se por las serranías de la antigua Celtiberia, es lugar común que inunda la literatura moderna el de la "parda llanura castellana", que no es castellana, sino leonesa (la Tierra de Campos o los Campos góticos, al poniente del rió Pisuerga, limite de la primitiva Castilla con León) o manchega (la Mancha, al sur del Tajo, donde tampoco rigió la ley castellana). No obstante que Castilla como estado independiente surge en la historia de un movimiento nacional triunfante, por incompatibilidad de los castellanos con el centralismo imperial leonés, es idea tan generalizada como discordante con la verdad histórica la del "espíritu castellano centralizador". Se habla de la "orgullosa nobleza castellana", cuando Castilla se distinguió entre todos los estados peninsulares, juntamente con el País vascongado, por su espíritu democrático —"nadie es mas que nadie", reza una vieja sentencia castellana— y por la menor importancia que en ella tuvieron la nobleza y el clero. Se repite monótonamente lo del "absolutismo castellano", aplicado a un pueblo que, con los vascos, .encarno nuestra mas pura tradición de libertad. A Castilla se atribuyen todos los entuertos de la monarquía española —que a veces lo son de Es-pana entera— y también hazañas que no le pertenecen. Se ensalza a los grandes capitanes y conquistadores castellanos, aunque se trate de andaluces, como Gonzalo de Córdoba, Alvarado y Jiménez de Quesada, de extremeños, como Cortés, los Pizarro y Valdivia, o de leoneses, como Diego de Ordás, Ponce de León y Vázquez de Coronado; y se censura a los gobernantes castellanos aunque se trate de un nacido en Italia de estirpe andaluza, como el conde-duque de Olivares, o de un extremeño, como Godoy. Y por fortuna todo el mundo sabe que Franco es gallego. Por fortuna, decimos, porque si a nadie se le ocurre culpar a la hermosa Galicia del nacimiento del dictador, de haber venido al mundo en Castilla no hubieran faltado insensatos dispuestos a ver en el "Caudillo" la encarnación del "absolutismo castellano". Incluso en detalles anecdóticos se enreda el nombre de Castilla. Es frecuente hablar de su pendón morado, que tiene tanto de castellano como de canario o balear, pues lo adoptó la monarquía española muchos siglos después de que Castilla hubiera dejado de existir como estado independiente. El color de Castilla, como el de Navarra, era el rojo del campo de su escudo, y todavía lo es (o por lo menos lo era en 1936) de la ciudad de Burgos, su antigua cabeza.
Otro motivo de confusión alrededor de Castilla es el nombre de Castilla la Nueva con que se suele designar una región arbitrariamente imaginada con tierras castellanas (las de Madrid, Guadalajara y Cuenca) y otras que no lo son (las toledanas y manchegas del antiguo reino de Toledo). Estas últimas, organizadas después de su reconquista al modo feudal leonés y regidas por el Fuero Juzgo, no tomaron de Castilla más que la lengua, que por cierto se desarrollo en ellas durante los siglos de oro con la mayor elegancia y perfección literaria.
La confusión entre León y Castilla y la personalidad propia de esta han sido señaladas repetidamente por Carretero y Nieva (de cuyos trabajos arrancan los nuestros). Y vuestro presidente, don Pedro Bosch-Gimpera, la indica claramente cuando, en una de sus obras más conocidas, dice que después de la unión de las coronas "Castilla queda ofuscada y, en adelante, aunque siga hablándose de Castilla y esta con el tiempo se convierta de nombre en el país hegemónico, se trata de una Castilla que continúa la herencia leonesa".
La compleja cuestión de las nacionalidades españolas no podrá ser cabalmente comprendida —sobre todo en su desarrollo histórico— si no se hace la debida distinción entre León y Castilla, y se reconoce el importante papel desempeñado en la historia de España por aquella región (a la que, dicho sea de paso, nos unen hondos vínculos cordiales nacidos de larga y muy grata residencia en ella).
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Después de lo que acabamos de decir, comprenderéis que, como castellanos, rechacemos rotundamente esa división de la Península Ibérica que hacen algunos en cinco nacionalidades. Cuatro de ellas son: Portugal, Galicia, el País vasco o Euzcadi y Cataluña; a las que agregan otra que unas veces llaman España y otras Castilla y definen por eliminación.
España, al igual que Iberia, es un nombre de significación geográfica que designa desde antiguo a toda la Península, y que en el aspecto nacional abarca por lo tanto a todos los pueblos que la habitan, ninguno de los cuales es mas o menos español que cualquiera de los restantes porque España es el conjunto de todos ellos, o el vocablo carece de sentido.
En cuanto a esa Castilla tan disparatadamente definida, resulta un conglomerado de pueblos (Asturias, Aragón, Andalucía, Castilla, Extremadura, León, Murcia y las Islas Canarias) cada uno de los cuales tiene personalidad propia (alguno tan singular como Andalucía) y ha desempeñado su papel en la historia conjunta. Rechazamos, pues, esta falsa división no por afán "imperialista" sino por todo lo contrario: porque queremos ver definida a Castilla en sus propios y verdaderos límites.
Algunos basan tal división nacional en un criterio lingüístico, sin tener en cuenta que si bien la lengua contribuye a dibujar la personalidad de un pueblo no decide la nacionalidad. En otro caso los Estados Unidos e Inglaterra serían una sola nación, como lo serian también todas las repúblicas americanas de habla castellana junto con la mayor parte de la Península ibérica; por el contrario no podrían existir naciones como Bélgica y Canadá, ni menos aun Suiza, Yugoeslavia y la India.
Por otra parte el idioma castellano —que bien podría haberse llamado también romance vascocántabro— es otro vínculo de parentesco histórico entre Castilla, el País vascongado, Navarra y Aragón. Mientras que en las cinco actuales provincias de León, lo mismo que en Extrema-dura, el castellano tuvo que enfrentarse —ventajosamente desde que fue lengua de la corte— con antiguos romances leoneses mas parecidos al gallego; y a la Mancha, Andalucía y Murcia llega con los avances de la Reconquista; en el País vascongado, Navarra y el Norte de Aragón surge y se desarrolla espontáneamente, con matices dialectales, entre gentes de primitivos idiomas éuscaros. La contribución de los vascos a la fonética castellana ha sido estudiada por los filólogos. Bástenos aquí señalar que la pérdida de la f (hacer por facer, hijo por fijo), rasgo característico del castellano, se debe a influencia vascongada. El castellano se habla en tierras de Álava antes que en Soria, Segovia y toda la Castilla celtibérica; y los vascos —aunque el vascuence siguiera hablándose en el país— lo han empleado como lengua escrita desde tiempo inmemorial, aun en épocas de la más completa independencia política. En Navarra, no obstan-te su total independencia de Castilla y los vínculos de sus reyes con Francia, el castellano era la lengua de la inmensa mayoría desde mucho antes de su incorporación a la corona del Rey Católico. Y también Aragón, a pesar de ser no solo independiente de Castilla sino parte de un estado predominantemente catalán, ha tenido como lengua propia, espontáneamente desarrollada, el castellano (con algunas variaciones dialectales).
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Hecho este rápido recorrido por la historia nacional de Castilla, desde sus briosos orígenes medioevales hasta su letargo actual, no queremos terminar la conferencia, que ya va resultando demasiado larga, sin hacer algunas reflexiones con la mirada puesta en el futuro.
Muchas enseñanzas podríamos sacar de la historia de Castilla y de sus viejas instituciones quienes ansiamos una nueva España. Nos limitaremos aquí a señalar que las izquierdas españolas —emplearemos, para abreviar, esta denominación un tanto confusa— han heredado el privilegio de poder estimular las transformaciones sociales mas avanzadas en nombre de la tradición, y han ignorado en general hasta la fecha tan formidable herencia. Lo que a otros pueblos se ha de plantear como ruptura revolucionaria con el pasado, puede en muchos casos presentarse al español como proyección hacia el futuro de nuestra mejor tradición.
No tratamos de mantener "casticismos engañosos", sino de buscar lo que Unamuno llamaba la "tradición eterna", "sustancia del progreso". La cuestión esta en descubrir y mostrar la verdadera tradición del pueblo (y no en falsearla y desnaturalizarla, como se ha hecho con la tradición castellana), combatirla en cuanto resulte nociva, y utilizarla como factor de progreso cuando sea aprovechable como tal.
Debemos acercarnos con propósitos de ilustración a la historia de los demás pueblos y recibir sus enseñanzas sin alimentar artificiosos tradicionalismos ni estúpidas patrioterías; pero no imitar servilmente a nadie; ni aceptar como invenciones extranjeras, porque están en lo mejor de nuestra tradición nacional, cosas tales como los afanes de libertad y de justicia, la organización federal del estado y el imperio del interés publico sobre la codicia de la propiedad privada.
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En un mundo en gravísima crisis, España pasa actualmente por el trance mas difícil y doloroso de su moderna historia; de él puede resurgir como pueblo digno y creador para desempeñar, al lado de las naciones mas ilustres de nuestro viejo continente, el papel que por su capacidad intelectual, valor moral, situación geográfica y eminente historia le corresponde en la nueva Europa que se gesta; o puede hundirse definitivamente entre los estados semicoloniales y satélites que, como títeres trágicos, mueven las grandes potencias que se disputan la hegemonía mundial.
Todo depende de que sepa salir de la tremenda situación actual, no para caer en otro régimen de opresión, ni para resucitar ningún pasado definitivamente muerto, sino para levantar una nueva Iberia.
Sólido cimiento de esa nueva España, profundamente española y universal a la vez, ha de ser la firme unión de todos sus pueblos. Unión, decimos, mejor que unidad. Porque de lo que se trata es de unir y articular, no de fundir o machacar en un gris monótono lo que es un conjunto de rico colorido. Unión de unidades (como dice Irujo). No la empequeñecida España Una, que no es España (por lo menos no sería una España consecuente con su natural condición y desarrollo histórico), sino las Españas unidas, la Comunidad o Unión Ibérica, que si será una patria cabalmente española: de todos sus hombres y de todos sus pueblos (sin excluir a Portugal). Porque España, la nación española, nación de naciones o comunidad de pueblos, es el resultado de un largo, difícil y doloroso proceso histórico en el que han tomado parte todas ellas. Todos. Pues no es verdad eso que, con desafortunada frase, escribió Ortega —lo manifestamos con el respeto que su figura merece— de que España es una cosa hecha por Castilla y que solo cabezas castellanas pueden percibir el gran problema de la España integral, ¡Menguada España —hemos dicho en otra ocasión— la que solo pudiera ser cabalmente concebida por cabezas castellanas!
Se trata, pues, de encontrar una formula política, una constitución del estado español que armonice la unión con la variedad nacional; que no solo respete, sino que proteja con la unión de todos la personalidad de cada cual.
Eso es precisamente el federalismo. El federalismo que en Suiza, los Estados Unidos, Alemania, Yugoeslavia y tantas otras naciones ha hecho compatible la unión con la autonomía de las entidades federadas. El federalismo tradicional de España. Porque federal fue —lo hemos visto- la estructura de la vieja Castilla; y eminentemente federal la unión de los vascos al estado castellano. Federalismo español que se manifiesta con mayor claridad formal en los estados de vuestra histórica corona de Aragón; donde Cataluña, Valencia y Aragón tienen cada uno sus propias cortes y sus leyes, y para los asuntos comunes a los tres reúnen además las Cortes de la Unión. Organización esta en que España se adelanta en la historia hacia la creación de los modernos estados constitucionales de carácter federal. Federalismo que resurgirá después en la concepción de Pi y Margall (uno de los políticos mas genuinamente españoles del siglo pasado); que (aunque excesivamente doctrinaria, como hija de la época), no es copia de ninguna teoría política extranjera, sino que nace del estudio de la realidad histórica y de las necesidades de su pueblo por una mente española abierta a la cultura universal.
No podemos rechazar los españoles el federalismo como algo exótico y perturbador; pues es magnifica creación propia, digna del mayor respeto y legitimo motivo de satisfacción. Lo importado, lo extranjerizante y desquiciador ha sido el intento de imponernos, por la fuerza o con engaños, el uniformismo centralista, contrario a nuestra propia naturaleza.
La formula de los "estatutos" de 1931 no resolvió definitivamente el problema nacional, al establecer una corrosiva dualidad entre españoles y regiones "con estatuto" y españoles y regiones "sin estatuto". Los primeras eran considerados por los centralistas como menos españoles que los segundos, pues para ellos el hecho de reclamar gobierno autónomo significaba ya renegar en parte del españolismo, falsamente identificado con la idea unitaria de la nación. Ni estatutos ni constituciones hibridas. Es preciso ir decididamente a una organización federal de la nación española. Tiene razón Madariaga cuando dice que hemos alcanzado un punto en la evolución política de España en el que la autonomía es ya necesaria no solo a los países que la piden sino, quizás aun mas, a los que no se dan cuenta de que les hace falta.
Constitución federal, con soluciones civilizadas, inteligentes y cordiales para nuestros problemas. Como la del bilingüismo que gozó Cataluña durante la República; que al mismo tiempo que os hizo plena justicia y dio satisfacción al declarar oficial vuestra lengua vernácula, os dejo el castellano como instrumento de relación con los demás pueblos de España y mas amplio acceso a la cultura universal; merced a lo cual, todos los catalanes que estáis aquí, en países americanos de lengua castellana, habéis podido desarrollar vuestra capacidad de trabajo y vuestras dotes creadoras en iguales condiciones que los otros españoles. Idioma castellano hemos dicho, y no español; pues igualmente españolas son todas las lenguas habladas en nuestra península. Razón por la cual no se puede decir a un catalán que se expresa en su lengua materna que hable en español, porque en español, aunque no en castellano, ya esta hablando. En verdad, el genuino y más auténtico español de Cataluña es, naturalmente, el catalán, aunque os sea igualmente propio el castellano.
Unión federal para librar a España del centralismo que hoy y desde hace mucho tiempo la asfixia; y para prevenirla contra el separatismo que pudiera intentar desgarrarla mañana. Unión que hay que preparar principalmente por el mejor conocimiento mutuo, la eliminación de malentendidos y el rechazo de malévolas acusaciones, como esa de la supuesta subyugación de unos de nuestros pueblos por otros. Porque ningún pueblo de España, ninguno, ha sido sojuzgado por otro hermano: todos han sido victimas de las mismas oligarquías de dentro y han tenido los mismos enemigos fuera.
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Cuando los amigos se enteraron de que iba a dar esta conferencia, no falto alguien —por lo demás persona sensata— que me dijera: "¿Pero va usted a atreverse a hablar en el Orfeo Catalá? ¡Y sobre Castilla!" (Tan estúpidamente y hasta tal punto se envenenan a veces las relaciones entre nuestros pueblos). A lo que hube de responder: "Si, voy a hablar, con mucho gusto, de Castilla en el local del Orfeo, por invitación del Institut Catalá de Cultura; y abrigo la ilusión de que a algunos de los oyentes pueda interesarles lo que les diga".
Si así ha sido; si en algunos de vosotros ha despertado interés lo que os he dicho, además de haber disfrutado de vuestra compañía, tendré la satisfacción moral de haber contribuido con mi modesta labor a reforzar los vínculos cordiales entre catalanes y castellanos; para bien de Cataluña, de Castilla y de todos los pueblos de nuestra España.
Moltes mercés per la vostra atenció
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Anselmo Carretero y Jiménez
Común, es la personalidad de Castilla
(Obra entrecruzada con castellano hablantes)
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A la memoria de las 192 víctimas y todos los más de 1840 heridos en la masacre, realizada por el Fundamentalismo Islámico, de la que es responsable el Fundamentalismo imperial español, el 11 marzo 2004 en Madrid. La Nación Castellana no olvida, ni perdona.
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Por necesidad e higiene democrática pugnamos enjuiciar por apología al golpe de estado, a la violencia, a lo homogéneo… a la Fundación Franco. Esta quiere mantener ese espíritu vivo, como proyecto para la sociedad hoy y mañana. Y todo eso con financiación publica, exigimos su prohibición y confiscación de bienes.
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(Republicanos Federales Independientes de Castilla. Enrique Parra Giménez)
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Tanto, Unión como Lucha flexible
El desarrollo del pensamiento en la construcción comunera necesita, tanto de unión como de la lucha flexible, (sin transigir ante los imperiales ni chovinistas), pues de ellas emana continuamente la iniciativaproactivaconque se forjan los medios, para lograr la federación democrática participativa. Respetando el derecho a decidir de cada persona y su nación. Redimimos el reconocimiento de nuestras necesidades independentistas, por la libertad del Estado castellano, que es nuestro fuero. Y esta, reivindicación la afirmamos ante: las y los Alonso Quijano españoles de la izquierda antifascista y revolucionaria. Y esa misma actitud, aplicamos a todas las y los trabajadores y naciones oprimidas del Estado, así empezamos por ponernos de acuerdo sobre el significado que damos los castellanistas a las palabras que usamos, para hacer realidad nuestros avances de entendimiento.
Y a lo que queda, de Leyenda Negra a los Loyola y Quijote con su Estado imperial actualmente a “Democracia Representativa reactiva” ¡que sean lo que quieran!.
(AUDIO-VIDEO) de la Canciller hondureña Patricia Rodas:
Clinton debe hacer seria diferencia entre pacíficos y violentos. Del 25/07/09
Aporrea.org/tiburon/n139311.html
Siempre y cuando en previa negociación democrática, reconozcan la pluralidad existente en todas las esferas de la sociedad y la étnicidad diversa; que con la Federación Democrática Directa y Participativa deciden, hacer las naciones oprimidas su propio estado.
Las y los Alonso Quijano españoles republicanos antifascistas y revolucionarios,
y el nacionalismo Sancho panzista castellano
Los trabajadores y patriotas castellanistas, están cerrando el ciclo, de la campaña electoral al Parlamento Europeo, desarrollan denuncias al pucherazo, hurto de votos y violación del proceso electoral… realizado, por la democracia representativa burguesa; contra la federación democrática participativa de Iniciativa Internacionalista-Solidaridad entre los Pueblos (II-SP).
Todas y todos los Alonso Quijano y Sancho castellanistas, participamos tanto en la lucha como en la unión dentro de la legalidad, y “hacemos un claro rechazo y condena del uso de la violencia para la obtención de objetivos políticos en el marco de un Estado democrático y plural,” por eso utilizamos el voto y los medios constitucionales: a corto y medio plazo compartiendo soberanía, (táctica proactiva) por la autodeterminación, el empleo y la igualdad de genero para la mujer. Y a largo plazo reivindicamos la (estrategia activa) para la independencia de Sancho Castilla. Y eso se logra actualizando cada día nuestra nueva alternativa, para el Estado federal independiente castellano.
Por eso, sea conseguido poner en marcha una alternativa donde confluyen pluralidad de proyectos, y corrientes políticas. En ellas concurre mucha gente que viene de diversas partes y que proponen alternativas propias de cada personalidad colectiva. Agrupación, original y con una gran potencialidad, de fuerzas políticas soberanistas e independentistas de izquierdas, con sectores anti capitalistas de ámbito estatal. Y se concurre con otra confluencia que nos parece de primordial importancia, la de gentes procedentes del mundo del arte y de la cultura, cuyo papel es imprescindible en cualquier proyecto popular. Debemos llegar a un verdadero acuerdo con otros revolucionarios, ya que la virtud de II-SP, reside en que existe una estrategia clara y coherente, respecto a la cuestión de la emancipación: de género para la mujer, para los trabajadores empleo, y para la cuestión de las naciones su derecho inalienable de auto determinarse, del Estado.
Fraguar la iniciativa, forjando la solidaridad con el federalismo democrático participativo. En cada área, las y los Alonso Quijano y Sancho/a del pueblo oprimido castellano; para acabar con el régimen demofascista.
Se debe vencer los obstáculos que mentalmente someten a las gentes y su personalidad, cansadas ya de dejarse morir en vida. !Dejemos de quejarnos gente de Castilla!; !y no callar... hasta convertir las palabras en fuero soberano!
“Desde el origen las instituciones municipales de Castilla, en nuestra Edad Oscura y Media alcanzan gran importancia y ofrecen tanto interés para la innovación sociopolitica actual; el continuo e irreconciliable antagonismo que forzosamente ha surgido frente a la oligarquía imperial. Y la recuperación de toda nuestra memoria institucional, son nuevos y originales elementos de la democracia participativa y directa en la vida municipal castellana, cuyo proceso desde sus primeros momentos, no es otra cosa que una lucha sin tregua con las agresiones violentas permanentes de la oligarquía. Esto explica suficientemente las enormes dificultades que actualmente siguen opuestas a la unión de Castilla y ha nuestro desarrollo y demuestra de qué modo es menester a las mujeres y hombres de los Municipios todo el tesón y toda la energía que estamos aportando generación tras generación castellanista, en la contienda, hasta lograr de nuevo recuperar y erigirnos en Poder Independiente castellano. Las circunstancias de nuestro tiempo nos obliga a echar renovados cimientos de todo el régimen Comunero.
Con la estrategia reactiva de la transición y su táctica a modo bipartidista en el estado de las autonomías, sigue dominando la oligarquía imperial españolista.
Por todas estas causas los habitantes de los Municipios de las ciudades, villas y aldeas en las Comunidades Autónomas castellanas; para eliminar tantos obstáculos de nuestro camino, las nacientes y existentes asambleas municipales, son las que comprenden bien pronto, que para vencer continuamente necesitamos posponer todo secundario interés y buscar cotidianamente en la federación que es unión, la fuerza de que aisladamente carecemos. Tales son los motivos que determinan la formación hoy de II-SP; que, como, en Fuente Ovejuna (Lope de Vega, ISBN: 84-376-0273-4), debemos ir todos a una” La oligarquía imperial así lo practica para ella desde hace siglos..., por eso la revolución castellana y española encuentran, tanta dificultad, para vencer la contrarrevolución española.
Ver: Las Hermandades de Castilla y León. I.S.B.N.:84-9761-354-6
www.maxtor.es
Leer: de F. Pi y Margall. LA REACCIÓN Y LA REVOLUCIÓN: ISBN: 84-85887-02-6
Anthropos, Editorial del Hombre.
Agrupar para cada acción concreta fuerzas superiores de los trabajadores y de cada nación, es ser internacionalista y estar cada día las y los Alonso Quijano de la izquierda antifascista y revolucionaria española e independentistas Sancho Panza de Castilla; federados por la democracia participativa y directa.
Común es nuestra personalidad socialista castellana
Trabajemos por el cambio de régimen constitucional y plural. Que lleva la revolución federal democrática participativa, continuamente y sin fin, algunos dicho cambio lo denominan socialismo, cosa respetable; los castellanistas tenemos nuestra personalidad en el Común. “Común es el sol y el viento, común ha de ser la tierra que vuelva común al pueblo lo que del pueblo saliera” . (Los comuneros, de Luis López Alvarez. I.S.B.N.: 84-505-1199-2).
Por lo cual, todos los medios de producción, transformación, distribución, logística y consumo, que sobrepasen la capacidad de gestión personal y familiar; serán propiedad del Común a escala local, comarcal, de comunidad y tierra: de la institución gubernamental y estatal de la nación castellana. Así es lo propio de nuestro socialismo, en el Común.
Hablando bien para entendernos, el Común es nuestra personalidad socialista castellana, para ahora y aquí. ¿Hay que soñar, pero con los ojos abiertos; creer en autopias.., aunque también esta demostrado por los hechos, que todas ellas, al apartarse del federalismo democrático participativo del común. Terminan en tiranía…?
Escuchar a la nueva generación. !!Castilla entera se siente Comunera!!, de Metacastellano
La materia inasequible del cerebro
Es el avance mental de la materia inasequible del cerebro de cada persona, el determinante consciente, de nuestra existencia y pensamiento, -porque somos sujetos de la étnica nación de Castilla. Que desde Atapuerca… andamos haciendo camino como pueblo de Iberia y de Europa-. h
ttp://atapuerca.org y
http://fundaciónatapuerca.es/
“Estructuralmente, el cerebro es una máquina compleja. Es una de las cosas que más desconoce la mujer y el hombre. Y en cuanto a sus funciones, la conciencia representa sólo una pequeña parcela de nuestra psiquis… Nos afectan muchos estímulos que no percibimos conscientemente y que, por lo tanto, no podemos evaluar de manera racional. Algunos llegan a ser importantes. Esto es el origen, por ejemplo, de las “corazonadas”, o de lo que manifestamos en ocasiones con frases como “intuyo que…” El número de neuronas que contiene nuestro cerebro -sólo en la corteza- puede calcularse en diez mil millones. Y él número de conexiones entre ellas supera toda imaginación.
Dos personas distintas habitan en nuestro cerebro, unidas como mellizos siameses, a lo largo de la línea media. Una de ellas es verbal, analítica, dominante. La otra es artística pero muda, casi misteriosa en su totalidad.
Estos son el hemisferio izquierdo y derecho de nuestro cerebro, constituido por dos mitades unidas por una compleja red de fibras nerviosas que forman un grueso “cable” llamado cuerpo calloso. La conexión con el sistema nervioso determina que el hemisferio izquierdo controla la parte derecha del cuerpo, y el hemisferio derecho controla el lado izquierdo.
Si se corta este cable, suceden una serie de circunstancias curiosas. El lado izquierdo del cerebro (en el que esta alojado el centro del habla), ya no sabe qué está haciendo el lado derecho, aunque insiste en encontrar excusas para lo que haya hecho la mitad muda, y sigue operando con la ilusión de ser una sola persona.
El ser humano es el único que ha desarrollado distintos usos para cada mitad de su cerebro. Esta asimetría, que todos reconocemos cuando decimos si somos derechos o zurdos,
es el glorioso mecanismo a través del cual la mujer y el hombre está capacitado para hablar. Es lo que nos diferencia de los simios.
Cada parte del cerebro está a cargo de diferentes procesos mentales:
Hemisferio izquierdo Hemisferio derecho
Lógica Emociones
Razonamiento Música
Lenguaje Imaginación
Números Imágenes
Análisis Color
Linealidad Reconocimiento de formas
Abstracciones Creatividad general
Como se ve, y a diferencia de lo que se pensó, la mitad derecha del cerebro es simplemente muda e iletrada. En realidad, percibe, siente y piensa a su manera, que en algunos casos puede ser superior a la del hemisferio izquierdo. El único problema es comunicarse con ella en forma verbal.
El comportamiento de los dos medios cerebros en la gente normal esta rodeado de mucho misterio. Nadie sabe si estas dos mitades gemelas también se ignoran entre sí, se inhiben una a otra, cooperan, compiten, o se turnan para los controles.
Casi todos nosotros, sin advertirlo, y en diferentes circunstancias, tendemos a utilizar sólo el hemisferio cerebral derecho. Analicemos estos ejemplos:
¿Qué le proporciono la solución? La “divagación” del cerebro derecho, que casi todos tenemos durante una actividad física, una caminata o un paseo”.
Hacia el federalismo democrático participativo
Las cosas humanas no son eternas, yendo siempre en declinación de sus sistemas hasta llegar a su último fin, aunque el sistema reactivo de vida imperial, mantiene su privilegio oligárquico y su vida, violando el espíritu, los usos y costumbres del fuero soberano de la Ley constitucional. Dicho sistema privatiza los beneficios, del trabajo creador de multitud de generaciones, desde la derrota del Estado Independiente castellano; para ello utiliza las instituciones pre-capitalistas, inventan el golpe de Estado del 13 de marzo del 1516, donde L´archiduc Charles, principe de los Pays d´En-Bas, es proclamado en la Catedral de Sainte-Gudulle en Bruselas reí de las Españas, bajo el nombre de Carlos I. Dicho golpe de estado de la Asamblea de Bruselas de ese 1516 , donde Chièvres, grito: “Vive Leurs Majestés Catholiques, Jeanna (nuestra última reina de Castilla y madre de seis hijas e hijos, uno de entre ellos) et Charles” .
Leer: Jo Gérard. CHARLES QUINT. ISBN 2-87367-070-3
Reacción permanente son sus golpes de Estado y guerras oligárquicas... comparable al del 18 de julio de 1936, hace 73 años.
Leer: Genocidio y crimen de lesa humanidad
Con los que impone el capitalismo la oligarquía, colectivizan y socializan sus perdidas en las diversas formas de su economía financiera; imponiéndoselas a los trabajadores y a las naciones oprimidas y divididas por él. Tanto golpe de estado, guerras injustas, colonización, genocidios imperiales; sólo para hacer vivir al sistema capitalista. Nos lleva a reivindicar, para Castilla !ahora y aquí! !el Socialismo Comunero y el Estado Federal Independiente castellano!
Llega su fin y se acaba lo que queda, del Loyola y Quijote España, pues, “cual ha sido la vida de su sistema tal será su muerte y entierro”. Cuando él, menos lo pensaba; la nación sancho pancista de Castilla, luego de un proceso prolongado… con la “Iniciativa Internacionalista-Solidaridad entre los Pueblos” ¿u otras formas venideras...? le puede vencer con la paz, arma constitucional del voto y dentro de la legalidad democrática, declaramos: de forma clara y sin ambigüedades que el uso de la violencia es completamente ajena a nuestra forma de acción y cultura política del Común socialista.
El sistema imperial chovinista español, molido y maltrecho y después de que allá, en América Latina, acabaron por vencerlo las soberanas repúblicas federal democráticas, al haber arrancado en viva pugna, la dignidad de su primera independencia (continuada actualmente por la segunda independencia con la democracia participativa directa, social y socialista)... Es la Castilla Comuner@s, la Izquierda Castellana, la y el Sancho/a fiel del Común, agrupando las gentes y tierras de nuestro añorado país. Federados, a las y los Alonso Quijano antifascistas y revolucionarios, los que enterraran; al loyola y quijote, haciendo desaparecer de la faz de la tierra su reaccionario sistema.
El régimen español; está armado hasta los dientes y además, sea dotado de una Ley Electoral discriminatoria, basada en perpetuar su dominación de clase: según dicha Ley D´Ont. ¿Y a pesar de su inmovilismo, al sistema hay que enterrarlo, porque huele a putrefacción por todos sus lados? ¿Lo que exige por medida de higiene, que la federación democrática participativa, de las étnicas naciones y diversidad de gentes de todas las clases trabajadoras, acaben constitucionalmente; con la democracia representativa?
La república de Castilla sera federal democrática y participativa, su economía ha de centrarse en el Común. No se admite que el capital privado, ni las empresas, ni monopolios e intermediarios demasiado grandes, para la gestión y administración personal… dominen la vida material de la gente castellana. Al capital de la producción real y privado, no se le permitirá dominar la vida material del pueblo; éste es el sentido en que se fundamenta la limitación y control de la economía y capital real, para Castilla.
El Poder castellano, es el Común,
más la utilización de nuestra agua
y la Solidaridad entre los Pueblos
Los comuneros practicamos la elección directa de representantes, desde la asamblea soberana de vecinos.
Los sujetos castellanos, reivindicamos la racionalidad y justicia que permita el desarrollo digno de la identidad de nuestra nación. Y por eso, rechazamos que se ponga u ocupe la centralidad: pues esta hace parte de la táctica reactiva del concepto centralista: del cosmopolitismo, ciudadanía, de metrópoli, de pertenencia de clase, de glovalización y de ciudadanos del mundo. Es evidente que desde el 1521/22, la organización comunera de Castilla. A pesar de nuestra derrota, a mantenido al hilo del tiempo la continuidad en la memoria, que tuvo la mentalidad y la acción revolucionaria comuneras hasta en los arbitristas del siglo XVII, perseguidos por apuntar soluciones a la ya evidente crisis. O a comienzos del siglo XIX, cuando en pleno romanticismo la mejor gente, como el guerrillero burgalés El Empecinado, el coronel Riego que venció al absolutismo, o nuestro poeta Espronceda fueron y se llamaron comuneros.
Para servir a la revolución castellana, se han de hacer tareas pequeñas al cotidiano y así llegar a ser capaz de efectuar las grandes; cuidar del trabajo y estudiar, lleva a saber luchar. Esta es una actitud sancho pancista, a hacer.
Se manifiesta el centralismo. Desde el catolicismo imperial Astur-Galaico- Leonés; hasta el régimen autoritario y racista castellano de Isabel la Católica. Seguido 16 años más tarde del invento imperial bourguiñon y de los Austria, con el fundamentalista Loyola. Y el posterior aventurero y conquistador Quijote. El ayer nacional catolicismo y actual posfascismo autonómico. Todos inventos, que deshacen la unión de las gentes y tierras y hurtan las aguas a Castilla, debilitando la federación democrática participativa. En Castilla, el quijotismo proviene del magnate “qual se pagan” leer Fuero Viejo de Castilla pg33, I.S.B.N.:84-8339-029-9, que vive de la violencia y la guerra, su oficio y herramienta el uso de las armas, su especialidad la muerte, el masacre y la dominación violenta. Se institucionaliza en “casta” oligarquía militarizada, éste, coloca el interés individual “castrense” en primer plano. Sobre la soberanía del Común, relegando los intereses de las castellanas y castellanos al segundo..., ello a engendrado la primera glovalización de la oligarquía financiera militarista colonial, en todas las áreas de la vida en sociedad: sea cual sea las mil y una formas, que toma su dominación imperial, hasta hoy.
Siglo para la independencia de Castilla, por el federalismo democrático participativo.
Pro: Academia Castellana.
Enrique Parra Giménez
09 de agosto 2009